Editorial – Juan Carlos Plotnicoff – 2021 3ra

En Estados Unidos se celebró el Vision Expo East, en Orlando, Florida. Después de aproximadamente 15 meses de encierro, este evento marcó un antes y un después para la industria óptica.

Estados Unidos ya está volviendo el mercado a lo crecimientos que se veían pre-pandemia, según estadísticas generadas por Jobson o VCA.

Nuevos modelos de ventas surgieron y el mundo híbrido es una realidad, tanto en la parte de distribución como el retail. En América Latina, no tenemos muchos datos del mercado y vivimos del “chisme”. Bastantes negocios han abierto, pero todavía el coronavirus está presente y sigue siendo una barrera al funcionamiento normal del mercado. La mayoría afirma que solo hacia final del año se verá una mejoría en nuestras economías. Mientras tanto seguiremos operando bajo mucha incertidumbre.

Lo que más me preocupa de nuestro mercado óptico y lo comento, porque lo he escuchado de algunos de ustedes, es que se han creado malos hábitos que eventualmente perjudicarán toda nuestra industria y solo habrá muy pocos beneficiados. Sé que un número considerable de ópticas han cerrado porque no podían cumplir sus compromisos con los proveedores, la renta y funcionamiento de sus locales. Las ventas en consignación han crecido y se han vuelto uno de los mayores problemas que tiene la industria óptica en varios países Latinoamericanos ¡Al final esto nos perjudica a todos!

La venta en consignación es un problema para toda la cadena, desde el fabricante hasta el consumidor, porque se ven perjudicados al disminuir el flujo de caja y los servicios que generalmente dan todos los actores de la industria. Los distribuidores al dar en consignación empiezan a fallar en sus pagos a los fabricantes y servicios como el surtido de producto empiezan a fracasar. El óptico lo puede ver como un beneficio para la óptica, pero la realidad es que, si la cadena de valor se rompe, el consumidor final será el más perjudicado al no tener un abanico de servicios que por razones de costos se van cortando. Este modelo de negocio no es la realidad y el óptico piensa que al no tener que pagar a sus proveedores está haciendo el gran negocio. La verdad es que está adoptando manías que no son sostenibles con el tiempo. Además, estos proveedores buscarán alternativas para generar ventas y se irán más directo al consumidor. La tecnología les permitirá hacer esto y crear modelos híbridos que la óptica independiente le quedará difícil competir a largo plazo.

Para mí, el mundo óptico cambiará sustancialmente en los próximos 3 a 5 años y el óptico Latinoamericano no lo ve porque están viviendo el día a día. Yo solo les mencioné un aspecto de los problemas que veo en la región al escuchar a diferentes líderes de opinión hablar sobre las problemáticas que se están viviendo en estos tiempos de coronavirus. Como les dije es “chisme” porque no tenemos estadísticas que aseguren todo lo que escribo, pero mi corazonada me indica que el óptico independiente no está listo para todos los cambios que se vienen en la industria.

De nuestra parte, el grupo seguirá buscando maneras de cómo ayudarlos a buscar soluciones para mejorar sus negocios y tener acceso a todos los avances que pasan en la industria a nivel mundial. Entre nuestras herramientas, hemos creado un curso que en el 2020 contó con una gran participación tanto de ópticos como optometristas, por lo que en este año hemos querido continuar brindándoles herramientas de la mano de especialistas en cada tema tanto clínico como de negocios. El curso “Diferenciación como Herramienta de Venta” se llevará a cabo los días 25 y 26 de agosto, de manera virtual, y contará con la participación de reconocidos ponentes de Estados Unidos y diversos países de Latinoamérica ¡Los esperamos!


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