Ana María Borda Bejarano, Kylie Valentina Rubiano Suazo y Jimmy Alejandro Prieto Cárdenas
X Semestre, Programa de Optometría
Universidad El Bosque
El papiledema es el edema del disco óptico secundario al aumento de la presión intracraneal, se considera un hallazgo relevante, ya que podría llegar a ser un signo de patologías neurológicas como lo son tumores e infecciones intracraneales, trombosis venosa cerebral (1), traumatismo craneoencefálico, hemorragias, meningitis, encefalitis o presión intracraneal idiopática (causa desconocida) (2).
La hipertensión intracraneal idiopática es la principal causa del papiledema, esta, a nivel mundial presenta una incidencia de 0.28 a 3.2 casos por 100.000 habitantes. Un estudio poblacional en un periodo mayor a 5 años evaluó en Estados Unidos el aumento en la prevalencia de hipertensión intracraneal idiopática donde está asociada a la obesidad siendo de 9,9 individuos por 100.000 habitantes y tuvo un aumento de 1,35 veces, en el año 2022 (3).
En cuanto a manifestaciones clínicas los tumores localizados en los hemisferios cerebrales presentan papiledema de manera más tardía que en aquellos que están en la fosa posterior, los pacientes con antecedentes de papiledema que presentan nuevamente hipertensión intracraneal, pueden no desarrollar edema del nervio óptico debido a cicatrices en el polo posterior del globo ocular, esto para decir que no siempre el aumento de presión intracraneal ocurre con papiledema (4), sin embargo los pacientes con presión intracraneal también pueden referir cefalea, visión borrosa o perdida visual en el 94.7% de los casos, obstrucciones visuales y diplopía en el 42% de los casos (5).
El propósito de este estudio fue describir el papiledema como signo de alarma neurológica, resaltando la importancia de la detección oportuna en la práctica clínica e identificar las características para relacionarlo con patologías intracraneales subyacentes teniendo presente este signo como urgencia neuro-oftalmológica que requiere de una remisión inmediata y una atención interdisciplinar, acción para prevenir secuelas visuales irreversibles y fatales.
Características clínicas en la detección del papiledema
El papiledema siendo un hallazgo relevante se basa en los síntomas referidos por el paciente y los signos observados por el profesional, a nivel sintomático en un inicio el paciente puede no referir visión borrosa y/o pérdida visual pero luego si refiere la disminución de la agudeza visual acompañada de cefalea persistente, tinnintus pulsátil, oscurecimientos visuales transitorios, diplopía, náuseas y vómitos (2, 5) en casos avanzados puede referir alteración de visión del color, alteración del campo visual, aumento de mancha ciega, escotomas, parálisis del VI par craneal (6) o incluso se evidencia una oftalmoplejía (7).
En oftalmoscopia se puede observar un papiledema en cualquiera de sus fases presentando las siguientes características; un papiledema incipiente cuenta con bordes indefinidos parcialmente, hiperemia y excavación fisiológica aún visible, en cuanto a un papiledema establecido los bordes son difusos en todos los cuadrantes, está acompañado de hemorragias en llama y exudados algodonosos; mientras que en un papiledema crónico desaparecen las hemorragias, la papila es rosada, los bordes son difusos y hay presencia de exudados; por último en el atrófico ya hay palidez papilar y daño irreversible (2, 4, 8).
El papiledema es clasificado mediante la Escala de Frisén (9), un grado 1 es un papiledema mínimo con un halo en forma de C nasal y definición en margen temporal; un grado 2 es un papiledema leve con un halo en toda la circunferencia y elevación del borde nasal, un papiledema grado 3 cursa con oscurecimientos de al menos un segmento de un vaso principal en su salida del disco, con todo el borde elevado; un papiledema grado 4 es un papiledema marcado donde hay oscurecimiento completo de un vaso principal en su salida del disco y elevación total; por último, un papiledema grado 5 es un papiledema grave con oscurecimiento completo de todos los vasos sanguíneos dentro y fuera del disco óptico (10).
Papiledema como manifestación clínica de hipertensión intracraneal
El papiledema se presenta como manifestación clínica de presión intracraneal elevada, suele presentarse bilateralmente, pero en algunos casos puede ser unilateral o asimétrico, los factores más comunes que predisponen al aumento de la PIC es la obesidad (11), el sexo femenino, la edad reproductiva y los factores socioeconómicos (3,8,12,13). La PIC puede ser causada por diversas causas como: tumores cerebrales, obstrucciones del líquido cefalorraquídeo, trombosis del seno venoso, meningitis, hipertensión intracraneal idiopática, (12) trombosis venosa cerebral, infecciones intracraneales, fístulas arteriovenosas (1), abscesos, traumatismo craneoencefálico, hemorragias, encefalitis (2,8).
El nervio óptico está compuesto por axones de células ganglionares de la retina y células gliales, está cubierto por las tres capas meníngeas y es continuo con el espacio subaracnoideo del cerebro, cuando hay aumento de la presión intracraneal se trasmite de este espacio al nervio óptico alterando y bloqueando el flujo axonal dando lugar a la acumulación de material intracelular y causando el edema de las fibras nerviosas, esta elevación del disco óptico, puede comprometer la perfusión vascular y ocasionar cambios vasculares secundarios (1,11,12,14).
Papiledema: una urgencia interdisciplinar
El papiledema no es diagnóstico final si no un signo que lleva a patologías más complejas (1), según un artículo publicado de la Universidad de valencia se debe suponer de la existencia de procesos intracraneales severos (2). A nivel visual y ocular el artículo “Interdisciplinary Protocol for the Management of Vision-threatening Papilledema” señala que si no se detecta y trata a tiempo puede evolucionar hacia pérdida visual irreversible debido al daño progresivo en el nervio óptico (2,5).
El especialista de la salud visual y ocular cumple un papel fundamental en la evaluación inicial del papiledema mediante la consulta, su rol no es tratar la causa, sino reconocer la urgencia del cuadro y activar el proceso diagnóstico, requiere un abordaje que involucra distintas áreas de la salud es decir un proceso interdisciplinario, ante la sospecha clínica del papiledema se deben realizar de manera inmediata estudios diagnósticos urgentes como: tomografía computarizada (TAC), resonancia magnética (RM), y punción lumbar para identificar la causa subyacente necesarios para determinar el origen del aumento de la presión intracraneal (2). Cuando se identifica y maneja de forma temprana, puede resolverse sin secuelas visuales y sistémicas significativas.
En algunos casos, el tratamiento incluye el uso de Acetazolamida (6), medicamento para disminuir la producción de líquido cefalorraquídeo, se ha reportado que aproximadamente el 70% de los pacientes presentan mejoría en los primeros 3 meses tras el inicio del tratamiento, mientras que cerca del 10% pueden presentar recurrencias, y alrededor del 5% de los casos pueden evolucionar hacia ceguera (15, 2). El pronóstico del papiledema cambia y depende principalmente de la causa subyacente, la rapidez del diagnóstico y el tratamiento oportuno que se le brinde, ya que algunas condiciones intracraneales asociadas pueden comprometer la vida del paciente.
Conclusiones y recomendaciones
El papiledema constituye un hallazgo clínico que refleja la elevación de presión intracraneal y a su vez la presencia de patologías intracraneales potencialmente graves. Los profesionales de la salud visual y ocular son la primera línea de atención en la detección del papiledema como signo de alarma neurológica, es tan importante su identificación temprana como la activación oportuna de la ruta de manejo y remisión, garantizando que el paciente continue el proceso diagnostico dirigido a establecer y tratar la causa subyacente.
Agradecimientos: A la Dra. Diana V. Rey por la corrección de estilo y motivación por escribir.
Referencias
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