Una nueva forma de comprender los lentes esclerales en córneas irregulares y enfermedad de la superficie ocular. Compartimos el siguiente artículo, escrito por Edward Carmona, OD, MSc, Máster, FSLS.
Edward Carmona, OD, MSc, Máster, FSLS
RESUMEN
Los lentes esclerales han evolucionado desde dispositivos destinados principalmente a neutralizar la irregularidad corneal hacia plataformas capaces de integrar rehabilitación óptica, protección de la superficie ocular y personalización geométrica avanzada. En córneas irregulares, el reservorio líquido y la nueva superficie óptica generada por el lente permiten reducir una proporción importante del astigmatismo irregular y de las aberraciones de alto orden. En enfermedades de la superficie ocular, ese mismo sistema puede proporcionar hidratación continua, protección mecánica y una interfaz óptica más estable.
Esta convergencia plantea la necesidad de interpretar al lente escleral no como un dispositivo aislado, sino como parte de un sistema óptico-biológico dinámico.
Sobre esta base proponemos el Modelo Integrado de Ingeniería Óptica de Precisión (MIOP), un marco clínico-conceptual que integra cinco dominios: arquitectura geométrica, interfaz fluida, fisiología y superficie ocular, óptica y función visual.
El MIOP propone una transición desde la adaptación convencional hacia un modelo de diseño individualizado cuyo objetivo final es alcanzar el mejor equilibrio posible entre anatomía, fisiología, estabilidad y calidad visual.
Palabras clave: lentes esclerales; MIOP; córnea irregular; superficie ocular; ojo seco; aberraciones de alto orden; perfilometría; ingeniería óptica.
DE CORREGIR UNA CÓRNEA A COMPRENDER UN SISTEMA
Durante muchos años, el éxito de una adaptación escleral se evaluó principalmente mediante variables conocidas: clearance central, relación limbar, zona de apoyo, confort y agudeza visual.
Estos parámetros continúan siendo indispensables.
Pero ya no parecen suficientes.
La incorporación de tomografía, OCT de segmento anterior, perfilometría corneoescleral, aberrometría y diseños Free-Form nos ha permitido observar algo que probablemente siempre estuvo frente a nosotros: el lente escleral no trabaja de manera independiente.
Su comportamiento depende de la interacción entre la córnea, el reservorio líquido, la superficie ocular, la geometría de apoyo, la posición del lente, la película lagrimal anterior y el sistema óptico.
En una córnea irregular, el principal desafío puede ser óptico.
En un paciente con enfermedad de superficie ocular, el principal desafío puede ser biológico.
Y en muchos pacientes ambos problemas coexisten.
Esta observación da origen a una pregunta fundamental:
¿Debemos seguir separando la adaptación óptica de la rehabilitación de la superficie ocular?
- Desde la perspectiva del Modelo Integrado de Ingeniería Óptica de Precisión (MIOP), probablemente no.
- El lente escleral puede actuar simultáneamente sobre dos dimensiones diferentes pero conectadas: rehabilitación óptica + rehabilitación de la interfaz ocular.
CÓRNEAS IRREGULARES: RECONSTRUIR LA ÓPTICA
En queratocono, ectasias, cicatrices, traumatismos y córneas posquirúrgicas, el problema visual no se limita a esfera y cilindro.
La irregularidad genera aberraciones de alto orden —principalmente coma, trefoil y aberración esférica— que pueden degradar significativamente la calidad de imagen retinal.
El lente escleral modifica esta condición mediante la creación de una nueva interfaz refractiva.
Conceptualmente:
- Córnea + reservorio líquido + lente escleral = nuevo sistema óptico anterior
- La córnea continúa siendo anatómicamente irregular.
- Lo que cambia es su participación óptica.
- Los trabajos con ópticas guiadas por frente de onda han demostrado que, una vez estabilizada la plataforma escleral, es posible reducir todavía más las aberraciones residuales y mejorar variables como agudeza visual y sensibilidad al contraste.¹,²
- Esto resulta particularmente importante porque 20/20 no necesariamente significa visión perfecta.
- Un paciente puede leer correctamente una línea de optotipos y continuar describiendo halos, glare, diplopía monocular o deterioro de la visión nocturna.
Por ello, dentro del MIOP proponemos que el resultado visual sea evaluado más allá de la refracción:
- Agudeza + contraste + aberraciones + estabilidad + experiencia visual
- La meta deja de ser únicamente “corregir la graduación”.
- La meta es optimizar la calidad del sistema óptico.
SUPERFICIE OCULAR: CUANDO EL RESERVORIO SE CONVIERTE EN INTERFAZ TERAPÉUTICA
El mismo reservorio que participa en la neutralización óptica de una córnea irregular puede adquirir un significado diferente en la enfermedad de superficie ocular.
En pacientes seleccionados con ojo seco grave, alteraciones epiteliales, enfermedad de injerto contra huésped, síndrome de Stevens-Johnson, exposición y otras enfermedades complejas, el lente escleral puede mantener una cámara líquida sobre la córnea y reducir la interacción directa entre el epitelio, el ambiente y los párpados.³,⁴
Esto convierte al reservorio en algo mucho más complejo que un simple “clearance”.
Dentro del MIOP lo denominamos interfaz fluida funcional.
Su comportamiento debe analizarse desde diferentes perspectivas:
- óptica.
- fisiológica.
- mecánica.
- temporal.
Un reservorio excesivo no necesariamente es mejor. El aumento innecesario del espesor puede incrementar la distancia de difusión del oxígeno, mientras que fenómenos como debris o turbidez pueden comprometer visión y comodidad durante el porte.
Por ello, el objetivo no debería ser crear el reservorio más grande.
Debería ser crear el reservorio más eficiente para ese ojo.
Existe además evidencia reciente muy interesante. En pacientes con enfermedad de superficie ocular, Balakrishnan y colaboradores demostraron que los lentes esclerales no solo mejoraron la sintomatología, sino también la función óptica: el RMS de aberraciones de alto orden disminuyó de manera significativa, acompañado de mejoría en agudeza visual y sensibilidad al contraste.⁵
Este hallazgo es particularmente relevante para el MIOP porque demuestra que los límites entre “terapéutico” y “óptico” no siempre son tan claros.
Al mejorar la superficie ocular también podemos modificar la calidad óptica.
Y al mejorar la óptica podemos modificar la experiencia funcional del paciente.

MIOP: CINCO DOMINIOS, UN SOLO SISTEMA
El Modelo Integrado de Ingeniería Óptica de Precisión propone interpretar la adaptación escleral mediante cinco dominios interrelacionados.
1. Arquitectura geométrica
Incluye córnea, limbo, superficie escleral, sagita, diámetro, asimetrías y perfilometría.
Pregunta central:
¿Dónde y cómo debe posicionarse el lente?
2. Interfaz fluida
Comprende reservorio, espesor, uniformidad, asentamiento, partículas y comportamiento durante el porte.
Pregunta:
¿Cómo se comporta la interfaz entre el lente y la córnea?
3. Fisiología y superficie ocular
Integra disponibilidad de oxígeno, epitelio, película lagrimal, inflamación, humectabilidad y respuesta de la superficie ocular.
Pregunta:
¿Puede este sistema permanecer biológicamente estable?
4. Óptica
Incluye refracción residual, aberraciones, pupila, centrado, estabilidad y ópticas avanzadas.
Pregunta:
¿Qué calidad de imagen estamos generando realmente?
5. Función visual
Integra agudeza visual, sensibilidad al contraste, visión mesópica, halos, glare, comodidad y percepción subjetiva.
Pregunta final:
¿Cómo ve y cómo se siente realmente el paciente?
Aquí se encuentra una de las diferencias fundamentales del MIOP.
No considera estas variables como compartimentos independientes.
Las considera partes de un mismo sistema.

DOS CAMINOS QUE CONVERGEN
En una córnea irregular, el recorrido clínico puede comenzar por la geometría y terminar en la función visual:
irregularidad corneal → reservorio → nueva interfaz óptica → reducción de aberraciones → mejor función visual
En enfermedad de superficie ocular, el recorrido puede comenzar en la biología:
alteración epitelial/lagrimal → reservorio protector → reducción de exposición y fricción → mayor estabilidad de superficie → mejor función visual
Sin embargo, ambos caminos terminan convergiendo.
Óptica y biología no son sistemas independientes.
Una superficie inestable degrada la óptica.
Una óptica inestable deteriora la función visual.
Una adaptación mecánicamente inadecuada puede alterar tanto la fisiología como la posición del lente.
Por esta razón proponemos que el resultado clínico sea comprendido como una interacción:
Geometría → interfaz fluida → fisiología → óptica → función visual
No se propone esta secuencia como una cadena causal universal, sino como un marco de razonamiento.
HACIA UNA HOMEOSTASIS ÓPTICO-BIOLÓGICA
El objetivo final del MIOP no es fabricar el lente tecnológicamente más complejo.
Es conseguir el sistema más eficiente para un ojo determinado.
Para describir este objetivo proponemos el concepto de:
HOMEOSTASIS ÓPTICO-BIOLÓGICA
Entendida como un estado funcional en el que buscamos simultáneamente:
una córnea fisiológicamente estable, un reservorio eficiente, una superficie ocular protegida, una háptica adecuadamente distribuida, una posición estable del lente y una calidad óptica suficientemente optimizada.
Este concepto no constituye actualmente un endpoint clínico validado.
Es una propuesta conceptual, y precisamente allí reside su potencial científico: puede generar nuevas preguntas y futuras investigaciones capaces de cuantificar la interacción entre estas variables.
Porque el mejor lente no necesariamente será aquel con mayor sagita, mayor diámetro o mayor complejidad Free-Form.
Será aquel que consiga el mejor equilibrio entre geometría, fisiología, óptica y función visual.

CONCLUSIÓN
Los lentes esclerales están dejando de ser únicamente dispositivos para corregir córneas irregulares.
También constituyen plataformas capaces de modificar el microambiente de la superficie ocular y de integrar tecnologías cada vez más precisas de medición, diseño y corrección óptica.
Esta evolución exige una manera diferente de pensar.
El Modelo Integrado de Ingeniería Óptica de Precisión (MIOP) propone comprender el lente escleral como parte de un sistema en el que geometría, reservorio, superficie ocular, fisiología y óptica interactúan continuamente.
En una córnea irregular podemos comenzar intentando recuperar calidad óptica.
En una enfermedad de superficie ocular podemos comenzar buscando protección e hidratación.
Pero ambos objetivos terminan encontrándose en un mismo punto:
- Recuperar función visual preservando equilibrio biológico.
Por eso, quizá el siguiente paso de la contactología especializada no consista simplemente en adaptar lentes cada vez más sofisticados. Consista en aprender a diseñar sistemas más inteligentes.
Los lentes esclerales no solo corrigen una córnea, reconstruyen una interfaz óptico-biológica, y esa es precisamente la visión que propone el MIOP: pasar de adaptar un lente a diseñar un sistema visual.
REFERENCIAS
- Marsack JD, Ravikumar A, Nguyen C, et al. Wavefront-guided scleral lens correction in keratoconus. Optom Vis Sci. 2014;91(10):1221-1230. doi:10.1097/OPX.0000000000000275.
- Gindina S, Kang JJ, Jacobs DS. Scleral lenses for correction of irregular astigmatism: advances and limitations. Curr Opin Ophthalmol. 2025;36(4):282-287. doi:10.1097/ICU.0000000000001149.
- Harthan JS, Shorter E. Therapeutic uses of scleral contact lenses for ocular surface disease: patient selection and special considerations. Clin Optom. 2018;10:65-74. doi:10.2147/OPTO.S144357.
- Jacobs DS. Therapeutic and ocular surface indications for scleral contact lenses. Dev Ophthalmol. 2007;41:105-124.
- Balakrishnan M, Iqbal A, Iyer G, et al. Higher order aberrations and visual outcomes of scleral lenses for ocular surface disease. Cont Lens Anterior Eye. 2026;49(1):102570. doi:10.1016/j.clae.2025.102570.
- Goppalakrishnan VA, Srinivasan B, Iyer G, Iqbal A. Scleral lens wear and fluid reservoir turbidity in eyes with ocular surface disorders. Ophthalmic Physiol Opt. 2025;45(2):423-432. doi:10.1111/opo.13442.


