Por: Ángela María Morales-Méndez, Kelly Johanna Ortega-Figueroa, Angie Tatiana Perilla-Rodríguez, Paula Ximena Vela-Peña – Estudiantes Universidad el Bosque, Facultad de Medicina, Programa de Optometría.

RESUMEN

Introducción: La tuberculosis es ocasionada por el Mycobacterium tuberculosis, transmitido por inhalación de aerosoles de una persona contagiada. Esta enfermedad se presenta en el pulmón y en otros órganos, entre ellos el ojo. La tuberculosis ocular es una enfermedad micobacteriana ocasionada por diseminación exógena o por el contacto directo con el esputo de un paciente infectado y presenta síntomas inespecíficos.

 

Objetivo: Concientizar a los profesionales de la salud visual sobre los factores de riesgo, el diagnóstico exhaustivo y las formas clínicas de tuberculosis ocular para realizar un diagnóstico diferencial de otras enfermedades oculares.

Materiales y métodos: Se realizó una revisión narrativa a través de bases de datos como Pubmed, Science Direct, ProQuest Central y Scopus integrando la información asociada con la tuberculosis ocular.

Conclusión: La tuberculosis ocular es una enfermedad infectocontagiosa poco frecuente, sin embargo, es indispensable que los profesionales de la salud visual tengan en cuenta los signos característicos de esta enfermedad para que así no pase desapercibida o mal diagnosticada.

Palabras claves: Tuberculosis, tuberculosis ocular, factor de riesgo, signos clínicos, diagnóstico diferencial.

INTRODUCCIÓN

El microorganismo Mycobacterium tuberculosis es el agente patógeno que ocasiona la enfermedad infectocontagiosa bacteriana conocida como tuberculosis (TB), la cual se transmite a través de las vías respiratorias por inhalación de aerosoles o fluidos de una persona que tenga la TB activa (1). Esta enfermedad se manifiesta a nivel pulmonar en un 80%, con afección principalmente del sistema respiratorio y, el 20% restante, a nivel extrapulmonar, afectando diversos órganos, entre ellos, el globo ocular (2).

Después de la exposición primaria a un caso de TB infecciosa, puede que no se generen manifestaciones clínicas ya sea porque hay una eliminación del patógeno por la resistencia a la infección y respuestas inmunitarias innatas, o por la presentación de síntomas comunes a nivel general como fiebre, tos, disnea y malestar general (1).

La tuberculosis ocular es una infección micobacteriana extrapulmonar caracterizada por la transmisión del microorganismo a través de diferentes vías, dentro de las cuáles la forma más común es la diseminación hematógena; otra forma de contagio es la infección exógena primaria del ojo que puede ocurrir en los párpados o en la conjuntiva (3) e incluso, puede haber contaminación por contagio directo con el esputo de un paciente infectado (2).

En esta infección ocular se pueden encontrar signos no específicos como enrojecimiento ocular, secreción mucopurulenta, edema de párpado y linfadenitis marcada (2) no obstante se han encontrado manifestaciones en estructuras como órbita, párpado, conjuntiva, córnea y glándula lagrimal, en las cuales se presenta destrucción ósea, blefaritis crónica, tuberculomas (nódulos o masas localizados), erosiones corneales, dacrioadenitis, entre otras (4). Por otro lado, en el segmento posterior se pueden presentar lesiones coroideas e inflamación del nervio óptico (5), que pueden conllevar a la pérdida total de la visión.

En el ojo, los signos clínicos en la mayoría de los casos pueden pasar desapercibidos para los profesionales. Es por esto por lo que resulta fundamental diferenciar signos clínicos específicos y realizar un diagnóstico acertado con respecto a la uveítis, debido a que esta es una de las manifestaciones clínicas más importantes de esta enfermedad.

DIAGNÓSTICO

Para la identificación de la tuberculosis ocular es necesaria la realización de pruebas diagnósticas tales como pruebas de esputo, el método conocido como Ogawa Kudoh, en el cual se realiza un cultivo del M. tuberculosis y se comprueba su activación; se puede realizar una radiografía de tórax y, para un diagnóstico más específico, la prueba de tuberculina (6). Así mismo, en el ojo se realizan tinciones tradicionales de bacilo ácido-rápido (AFB) o reacción en cadena de la polimerasa (PCR) en una muestra de conjuntiva o una biopsia (1), logrando la identificación de signos más específicos que comprueban la enfermedad tuberculosa ocular (7).

SIGNOS CLÍNICOS

La tuberculosis ocular puede conllevar a complicaciones como infiltrados tuberculosos y úlceras, nódulos coroideos, cicatriz coroidal, papilitis, lesión macular, vitritis, vasculitis y uveítis anterior. También, se puede encontrar afección del segmento anterior del ojo como, dacrioadenitis, escleritis posterior y precipitados periqueráticos (8).

FACTORES DE RIESGO

Dentro de los factores de riesgo de la TB ocular está la poca cobertura sanitaria universal seguido de factores socioeconómicos e inmunológicos, así como, lo reporta el informe mundial de tuberculosis del año 2017 (9).

Así mismo, los pacientes inmunocomprometidos que padecen enfermedades tales como VIH / SIDA, neoplasia maligna y enfermedad renal crónica, y personas con condiciones socioeconómicas como desnutrición, hacinamiento, exposición al tabaco y a los contaminantes del aire son los más susceptibles para presentar una enfermedad respiratoria (2).

En un estudio realizado por Tovar y colaboradores, se explica que la infección por M. tuberculosis es mayor en lactantes y en niños debido a que estos presentan un sistema inmunológico inmaduro ante esta enfermedad, del mismo modo, influyen las condiciones de vida en diferentes hogares de paso o la calle que llevan a desnutrición y por ende a una probabilidad de presentar esta enfermedad (7).

A nivel mundial, en la India para el año 2012 se realizó un estudio de corte transversal en la ciudad de Mumbai, en donde se obtuvo como resultado que los pacientes menores de 39 años tenían un riesgo significativamente mayor de tener TB ocular (10).

En cuanto al sexo, en el 2011, en un estudio de 27 pacientes con uveítis tuberculosa 11 (41%) eran hombres y 16 (59%) eran mujeres (11). Así mismo, en el año 2014 fue reportado que, de 40 pacientes con tuberculosis ocular, 27 eran hombres (67,5%) y 13 mujeres (32,5%) (12). En estos estudios se representa una muestra pequeña de poblaciones con diferentes resultados lo que sugiere que no hay una asociación en cuanto a la edad y al sexo con el desarrollo de tuberculosis ocular.

RELACIÓN DE UVEÍTIS CON TB OCULAR

La uveítis es la manifestación ocular más común de la tuberculosis, pero es difícil demostrar una asociación directa, ya que todavía se desconoce si la uveítis tuberculosa se debe a una infección por el microorganismo de forma directa o a una reacción de hipersensibilidad, sin embargo, la prevalencia de la tuberculosis como etiología de la uveítis puede alcanzar hasta el 10% en áreas endémicas, mostrando variaciones en estudios realizados en diferentes países,  como Estados Unidos (0,5%)(3), Japón (6,9%)(13), Arabia Saudita (28,2%)(14).

CONCLUSIÓN

De acuerdo con esta revisión, la TB ocular es una enfermedad micobacteriana que puede pasar desapercibida debido a que es poco frecuente en la literatura. Los principales factores de riesgo para desarrollar TB ocular son la desnutrición, hacinamiento y un sistema inmunológico deficiente. Con respecto al sexo y la edad no se puede establecer si hay una asociación para desarrollar tuberculosis ocular debido a que en los artículos analizados no hay coherencia en la información encontrada.

Los signos clínicos de la TB ocular son inespecíficos y pueden confundirse con otras enfermedades, como la uveítis, ya que los pacientes con esta enfermedad pueden presentar enrojecimiento ocular, secreción mucopurulenta, edema de párpado y linfadenitis marcada, es por esto que resulta importante realizar un diagnóstico diferencial y más estructurado, así como, una consulta exhaustiva por parte de los profesionales de la salud visual.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Thomas TA. Tuberculosis in Children. Thorac Surg Clin. 2019;29(1):109-121.

(2) Albert D, Raven M. Ocular Tuberculosis. Microbiol Spectr. 2017;4(6).

(3) Faiz S. Ocular tuberculosis: current perspectives. Clinical ophthalmology (Auckland, N.Z.). 2015; 9:2223-2227.

(4) Dalvin L, Smith W. Orbital and external ocular manifestations of Mycobacterium tuberculosis: A review of the literature. Elsevier. 2015; 4:50-57.

(5) Gonzalo A, Virginia R, Hodge W. Ocular Tuberculosis: Diagnostic and treatment challenges. International Journal of Infectious Diseases. 2008;13:432-435.

(6) Ministerio de proteccion social. Guia de promoción de la salud y prevención de enfermedades en la salud pública. Instituto de investigaciones publicas . 2007:37-90.

(7) Tovar M, Tang A, Concha N. Tuberculosis extrapulmonar en pediatría: un reto
diagnóstico. Medicas UIS. 2013;2b(1):45-58.

(8) Benedetti M, Carranza B, Gottuzo E, Rolando I. Tuberculosis Ocular. Infectologia del dia. 2007;24(4):284-295.

(9) Organización Mundial de la Salud. Informe mundial sobre la tuberculosis 2017. Accessed Oct, 2018 Disponible en: https://www.who.int/tb/publications/global_report/gtbr2017_executive_summary_es.pdf.

(10) Mehta S, Mansoor H, Khan S, Saranchuk P, Isaakidis P. Ocular inflammatory disease and ocular tuberculosis in a cohort of patients co-infected with HIV and multidrug-resistant tuberculosisinMumbai, India: a cross-sectional study. BMC Infectious Diseases 2013. 2013;13(225):1-7.

(11) Sanghvi C, Bell C, Woodhead M, Hardy C, Jones N. Presumed tuberculous uveitis: diagnosis, management, and outcome. Eye (Lond). 2011;25(4):475-480.

(12) Basu S, Monira S, Modi RR, Choudhury N, Mohan N, Padhi TR, et al. Degree, duration, and causes of visual impairment in eyes affected with ocular tuberculosis. J Ophthalmic Inflamm Infect. 2014;4(1):3-3.

(13) Wakabayashi T, Morimura Y, Miyamoto Y, Okada AA. Changing patterns of intraocular inflammatory disease in Japan. Ocul Immunol Inflamm. 2003;11(4):277-286.

(14) Al-Mezaine H, Kangave D, Abu El-Asrar AM. Patterns of Uveitis in Patients Admitted to a University Hospital in Riyadh, Saudi Arabia. Ocul Immunol Inflamm. 2010;18(6):424-431.