¿Quién está prestando atención?

¿Quién está prestando atención?

Por Kevin Chan, OD, MS, FAAO, FBCLA, IACMM

En un vuelo reciente de regreso a Washington D.C., me encontré sentado frente a un niño pequeño, de unos 8 o 9 años. Su madre estaba sentada a su lado y él comía un bocadillo.

Cuando la puerta del avión se cerró y la cabina se acomodó en el ritmo habitual del despegue, la azafata se dirigió al pasillo para comenzar la demostración de seguridad. Cinturones de seguridad, máscaras de oxígeno, salidas, dispositivos de flotación: las instrucciones de rutina que la mayoría hemos escuchado innumerables veces.

Durante la demostración de seguridad de tres minutos, se desarrolló una escena extrañamente familiar, pero a la vez divertida: algunos pasajeros seguían revisando sus teléfonos, mientras que otros ordenaban sus maletas, se ponían los auriculares, miraban distraídamente por la ventana o simplemente se quedaban dormidos. ¿Es este el objetivo del discurso de seguridad? 

Más que ruido de fondo

Para muchos en la cabina, aquello se había convertido en un ruido de fondo constante: obligatorio, pero ya no estimulante ni interesante. Mientras casi todos los demás apartaban la mirada o simplemente se mostraban indiferentes, noté que este niño observaba con atención. Cada gesto de la azafata parecía importarle directamente. Incluso empezó a imitarla con una mirada fija y gestos dinámicos, absorbiendo cada movimiento como si fuera nuevo, útil e importante.

Su madre lo llamaba tonto; yo lo habría llamado ingenioso

Tradicionalmente, la repetición se ha presentado como el camino hacia la perfección. Sin embargo, en realidad, se ha demostrado clínicamente que la repetición también desensibiliza las respuestas de las terminaciones nerviosas musculares, ¹ lo que da lugar a la clásica metáfora de la «rana hervida». A pesar de la importancia del mensaje transmitido en el avión, la orden también ha atenuado o diluido paradójicamente su impacto en muchos pasajeros. En cierto modo, la familiaridad ha creado una especie de confianza pasiva, que se da cuando asumimos que ya sabemos lo suficiente, por lo que dejamos de escuchar o de prestar atención. Sin embargo, ese no era el caso para ese niño. Todavía no había aprendido a desestimar el mensaje. De hecho, escuchó porque el mensaje seguía siendo reciente, significativo y digno de su atención. 

Las experiencias memorables importan más que nunca.

Esta experiencia en el avión me ha hecho reflexionar sobre cómo transmitimos información a los niños y sus familias en entornos clínicos. Estamos adquiriendo la suficiente destreza para hablar sobre cambios refractivos, progresión de la longitud axial, riesgos oculares, tiempo al aire libre, trabajo de cerca, opciones de tratamiento, etc. Si bien estas conversaciones son esenciales, pueden convertirse fácilmente en nuestra propia versión de una demostración de seguridad a bordo. Podemos creer que las transmitimos de forma correcta y clara, pero no siempre se recuerdan bien ni se logra que se escuchen, comprendan, recuerden o actúen en consecuencia.

Algunos mensajes son mucho más “pegadizos” que otros. ¿Por qué? 

Todo se reduce al CONTEXTO

Algunos padres pueden haber escuchado fragmentos de consejos similares sobre el cuidado de la miopía de amigos, familiares, sitios web o profesionales de la salud visual. Otros pueden estar distraídos, ansiosos, cansados ​​o simplemente desconocer la importancia de esta conversación. Cuando la comprensión cognitiva no coincide con el apego emocional, se produce una disonancia. Si esta disonancia persiste o se normaliza, el mensaje deja de tener impacto. De esta manera, la atención puede verse afectada o incluso mermada inadvertidamente. 

La lección aprendida de este niño curioso y atento en el avión no consiste en transmitir el mensaje “alto y claro”, sino en hacer que el mensaje “cobre vida” EN EL MOMENTO MISMO. 

Las instrucciones de la azafata son siempre fundamentales, pero no siempre resultan relevantes para todos. La atención de este niño me enseñó que la atención no es aleatoria ni espontánea. A menudo depende de la relevancia personal de la información. 

En el ámbito del tratamiento de la miopía, nuestra responsabilidad no se limita a difundir el mensaje, sino que también incluye interpretar las curvas de crecimiento axial y las dioptrías refractivas en un contexto significativo, comprensible y relevante para cada niño y su familia. En una sociedad basada en datos, la disonancia emocional es algo que los profesionales clínicos suelen subestimar o pasar por alto.

Hacer que la atención a la miopía sea entregable y recibida. 

Recuerda que la atención debe ganarse. El simple hecho de que se transmita un mensaje (por ejemplo, una demostración de seguridad en un vuelo) no significa automáticamente que el mensaje se haya comprendido por completo. 

Para que cada consulta sobre miopía y la experiencia del paciente sean significativas, ya no se trata del tipo de tratamiento utilizado ni de la inversión en tecnología. Se trata, más bien, de la mentalidad operativa y el ecosistema integral que los profesionales clínicos se esfuerzan por desarrollar. 

  • Evita la repetición sin sentido. 
  • Evite la sobrecarga de datos. 
  • Convierta el ruido blanco en un momento memorable para los pacientes jóvenes. 

Referencias

1 Feltz A, Trautmann A. Desensibilización en la unión neuromuscular de la rana: un proceso bifásico . J Physiol. 1982 enero;322:257-72. doi: 10.1113/jphysiol.1982.sp014036. PMID: 6978400; PMCID: PMC1249669.

 

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