OPTOMETRÍA CLÍNICA – José María Plata Luque O.D.- ASTENOPIA… ¿UN SÍNDROME?

Parte I

Etimológicamente viene de A: ausencia STENOS: fuerza PIA: ojo, que significaría ausencia de fuerza en el ojo. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la fatiga como: “Molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por otras causas, y que en ocasiones produce alteraciones físicas.”

Según la Asociación Española de Optometristas Unidos* Aeoptometristas: Todo lo que produzca una sobrecarga en el sistema visual, es susceptible de ser una causa de fatiga visual o astenopia.

En mi opinión, el uso de la palabra astenopia es muchas veces malinterpretado, pues un simple dolor de cabeza, se clasifica como tal. Realizando una revisión bibliográfica encuentro un sinnúmero de denominaciones para este síntoma, entre las que se destacan: fatiga visual, síndrome visual informático – SVI, fatiga visual digital-FVD, cansancio ocular, etc. y un variado conjunto de signos y síntomas tales como: cefaleas, enrojecimiento ocular, desecación lagrimal (ojo seco), dolor ocular, pesadez de los párpados, etc.

Sumado a lo anterior, la presencia de astenopia es multicasual, razón por lo cual, debe considerarse como un síndrome. Para ser consecuentes, la definición dada por la RAE, tiene las siguientes acepciones: Del gr. συνδρομή syndromḗ ‘concurso’.

1. m. Med. Conjunto de síntomas característicos de una enfermedad o un estado determinado.

2. m. Conjunto de signos o fenómenos reveladores de una situación generalmente negativa.

La Asociación Española de Optometristas Unidos, describe muy claramente, las actividades generadoras de astenopia:

En su página web define claramente esta condición así: “Ti- pos de fatiga visual se definen por la actividad que la crea. En la actualidad, la fatiga visual más común es aquella que está provocada por el exceso de tiempo frente a pantallas digitales, también conocida como síndrome visual informáti- co o fatiga visual digital. Esta astenopia afecta al 80% de los usuarios de dispositivos electrónicos. En este 80% está involucrada prácticamente toda la sociedad, ya que los menores de 30 años pasan 10 horas y media delante de los dispositivos, los adultos de 31 a 45 años 9,3 horas, los adultos de 46 a 60 años 8,3 horas y los adultos mayores desde 60 años, 3,8 horas. Podemos decir que en la actualidad vivimos una “epidemia digital”.

Muchos autores consideran la astenopia como un síndrome, denominación que coincide con mi apreciación, puesto que además de ser multicausal, genera una cantidad de signos y síntomas diferentes, de acuerdo a su etiología y que coinciden con la siguiente taxonomía (clasificación): Refractiva o in- herente, Óptica o Inducida, Acomodativa, Motora, Ambiental y Ocupacional.

Teniendo en cuenta la extensión del tema, trataré en esta pri- mera parte solo las astenopias refractivas y las ópticas serán tratadas en la segunda parte de este artículo.

Astenopia Refractiva o Inherente

Hace referencia a los síntomas generados por un defecto vi- sual, especialmente hipermetrópico, astigmático, anisome- trópico, aniseicónico y presbiópico. Se le denomina también astenopia inherente, pues son los defectos de refracción los generadores de la fatiga visual.

En el caso de la miopía media, el síntoma principal es la disminución de la agudeza visual y por lo general son asintomáticos. Algunos pacientes con miopía baja (-0.25 a -1.50), por causa del entrecerramiento de los párpados para generar efecto estenopéico, y así disminuir los círculos de difusión, logran mejorar la visión. Esta acción compensadora presentará algún grado de fatiga visual y cefalea frontal, en trabajos prolongados a distancia lejana.

En casos de miopías altas, de valores superiores a la distancia de trabajo en visión próxima, por ejemplo, una miopía de – 4.00 D con trabajo a 40 cms., el paciente sin corrección, tendrá que acercar el objeto a su punto remoto (25 cms.) para enfocar la imagen. Esta condición, genera un aumento excesi- vo y permanente de la convergencia, que sumado a una posible exoforia, pueden inducir a fatiga visual.

La hipermetropía, al involucrar la acomodación en la condi- ción de facultativa, está acompañada de múltiples fenómenos astenópicos, de acuerdo a su valor, distancia de trabajo, condiciones heterofóricas, anisometropías y astigmatismos hipermetrópicos simples y compuestos. Por el contrario, si es absoluta, su motivo principal de consulta será la disminución de la agudeza visual, comportándose como si fuese miope, ya que por ausencia de la acomodación o por ser un defecto muy alto, la acomodación presente no logra ubicar la imagen en la retina, sino posterior a ella.

Si el paciente es joven y su hipermetropía es moderada, la agudeza visual sin corrección es normal, ya que su amplitud

de acomodación es alta y suficiente, pero pue- de estar acompañado de astenopia. A medida que aumenta la edad, la visión se deteriora progresivamente, por disminución o pérdida de la acomodación (Presbicia). Su hipermetro- pía manifiesta tendrá un componente absoluto y uno facultativo, pero con el paso de los años la hipermetropía absoluta aumenta y la faculta- tiva disminuye, hasta quedar igual la absoluta a la manifiesta, con disminución alta de la visión, tanto a distancia como en visión próxima.

La distancia está correlacionada con la mayor o menor presencia de fenómenos astenópicos. Si las necesidades visuales son de cerca, existe una doble demanda de acomodación, una para compensar la ametropía y otra para enfocar la imagen de acuerdo con la distancia. Paradójica- mente, en la hipermetropía alta absoluta, como existe la imposibilidad de cerca para enfocar, se minimiza o desaparece la fatiga visual, pero se acompaña de disminución de la agudeza visual. Estos casos pueden asimilarse en sintomatolo- gía con la aparición de la presbicia y combinar los síntomas de acuerdo a la presencia o no de una ametropía.

El astigmatismo, de mayor frecuencia y pre- valencia, puede ser de índole miópico, hiper- metrópico o mixto. Produce un sinnúmero de fenómenos astenópicos y baja de la agudeza visual, dependiendo de su tipo y combinación esfero cilíndrica que esté presente en la ame- tropía. Los astigmatismos miópicos con cilin- dros bajos (hasta -1.25 D), presentarán enton- ces astenopia y baja visión de lejos; Los medios (-1.50 a -2.50 D), mala visión de lejos y cerca y astenopia moderada y los altos (mayores de -2.50) solo disminución de agudeza visual a cualquier distancia y por lo general ausencia de fatiga visual. Cabe anotar, que, de acuerdo a la posición de los meridianos principales, los as- tigmatismos contra la regla disminuyen en ma-

yor grado la visión, frente a los astigmatismos con la regla. Para contrarrestar la deficiencia en visión, el paciente recurre no solo a la acomo- dación (En hipermetrópicos), sino a unos mo- vimientos torsionales, palpebrales y de cabeza (En miópicos); que, de acuerdo con el tipo de astigmatismo, producirán en mayor o menor grado de astenopia.

Normalmente es común encontrar una serie de diferencias refractivas entre ambos ojos, a las cuales se denomina anisometropía. En esta entidad y dependiendo del tipo de diferencia entre un ojo y otro, se pueden presentar sínto- mas de astenopia, algunas veces acompañados de dificultad de fusión, disminución de agudeza visual en uno o ambos ojos y aniseiconia.

Al analizar las diferencias y la etiología del de- fecto (axial, de curvatura o índice) es bueno remitirse a las leyes de Knapp, donde consig- nan las alteraciones del tamaño y/o forma de las imágenes retinales según la etiología del defecto visual, para así definir que anisome- tropías pueden inducir aniseiconia significa- tiva. De igual manera es pertinente, remitirse al capítulo de imagen retinal, del libro Óptica Fisiológica Clínica y Refracción de Gil del Rio. En la práctica clínica y cuando las ametropías son de curvatura, se puede afirmar que, por lo general, diferencias de 3.00 D en la esfera de un ojo a otro y de 1.50 a 2.00 D de diferencia en el valor astigmático, producen aniseiconia sintomática o clínica, lo que no sucede en las anisometropías de origen axial, donde la dife- rencia en el tamaño y/o forma de la imagen pueden ser insignificantes.


Pongo a disposición de los lectores mi correo electróni-co, para resolver inquietudes y/o retroalimentación de los temas tratados. [email protected]

Referencias Bibliográficas
Plata, José at. El, Optica Oftálmica Aplicada, 2a. Ed. Contacta, Bogotá, 2014
Scheiman, Mitchell / Wick, Bruce, Tratamiento clínico de la visión binocular, ed. Ciagami, España, 1996
Asociación Española de Optometristas Unidos https://optometristas.org
Aragón, Luis E. Importancia de la Astenopia para la prescripción, tesis de grado, ULaSalle,1974
Ana Prado Montes, et.al Síndrome de Fatiga ocular y su relación con el medio laboral versión impresa ISSN 0465-546X Med. segur. trab. vol.63 no.249 Madrid oct./dic. 2017

 

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