Longitud axial frente a error refractivo: ¿Cómo y por qué es importante esta interacción en el tratamiento de la miopía?

Ante la creciente prevalencia mundial de la miopía y las importantes complicaciones oculares asociadas a la miopía alta, ya no puede considerarse un simple error refractivo que se corrige únicamente con la corrección óptica convencional.

Este artículo fue publicado y traducido bajo los términos de la licencia de Creative Latin Media con Jobson Healthcare Information. Queda estrictamente prohibida su reproducción total o parcial.

Por Eman Al Zghoul, PhD, MScOptom, BscOptom, FIACLE, FBCLA 

Existe un amplio consenso en que el paciente miope requiere un manejo proactivo y un seguimiento riguroso.

Si bien el tratamiento de la miopía generalmente se basa en el cambio en el error refractivo y la longitud axial (LA) como resultados principales, los clínicos han debatido durante mucho tiempo cuál es más importante desde el punto de vista clínico. Sin embargo, la evidencia acumulada sugiere que ambas medidas cumplen propósitos diferentes y se consideran criterios de valoración esenciales en los ensayos clínicos. 3,4

Longitud axial frente a error refractivo

El error refractivo sigue siendo el lenguaje estándar en la atención clínica porque es accesible, rentable y universalmente comprendido por los pacientes. 5 Los pacientes rara vez conocen su longitud axial (LA) en milímetros, ya que no está documentada en sus recetas. En cambio, pueden identificar fácilmente su grado de miopía simplemente mirando la graduación de sus gafas o lentes de contacto. Además, el error refractivo está altamente correlacionado con la LA, superando el 70 % en la mayoría de los modelos biológicos. 6 Esto permite que el resultado del error refractivo sirva como una estimación clínica razonable de si la longitud axial del paciente se está acercando a los umbrales patológicos (comúnmente ≥26,0 mm). 7

La longitud axial (LA) se mide en milímetros desde la córnea anterior hasta el epitelio pigmentario de la retina y es el principal factor anatómico que impulsa el desarrollo de la miopía. Se estima que un aumento de 1 mm en la LA sin compensación ocular resultaría en un cambio miópico de casi 2,00 D a 2,50 D. 8

A diferencia de la refracción, la longitud axial (LA) no se ve afectada por la acomodación y no requiere cicloplejía para una medición precisa.⁹ Además, es más reproducible desde el punto de vista diagnóstico que la refracción manifiesta. Los biómetros ópticos modernos demuestran diferencias en la repetibilidad de las pruebas de tan solo 0,004 mm. Este nivel de precisión convierte a la LA en un parámetro de evaluación importante en ensayos clínicos y seguimiento longitudinal.¹⁰

Más importante aún, la longitud axial (LA) es el principal determinante de la morbilidad ocular a largo plazo. A medida que el ojo se alarga, la retina y la esclerótica se vuelven más delgadas, lo que aumenta la susceptibilidad al desprendimiento de retina, el glaucoma y la maculopatía miópica. <sup>11</sup> El riesgo de discapacidad visual aumenta exponencialmente con el incremento de la LA; la incidencia acumulada supera el 90 % en individuos con longitudes axiales ≥30 mm a los 75 años.<sup> 11</sup>

Dos métricas, un objetivo

Revisiones recientes destacan que, si bien el error refractivo y la longitud axial (LA) están fuertemente relacionados,<sup> 12-14</sup> esta relación se ve modificada por la edad, la etnia y la curvatura corneal.<sup> 15 </sup> Las poblaciones de Asia oriental, por ejemplo, tienden a presentar longitudes axiales basales ligeramente mayores. Los datos normativos muestran que la longitud axial aumenta aproximadamente entre 0,15 y 0,20 mm por año hasta los 8 años, y luego entre 0,06 y 0,15 mm anualmente durante la adolescencia temprana. Cabe destacar que el pico de elongación axial puede preceder a los cambios refractivos miópicos detectables en dos a cuatro años, lo que significa que la progresión estructural puede ocurrir antes de que se detecte un cambio en la refracción.<sup> 15-18</sup>

Esto tiene profundas implicaciones para la intervención temprana. Un niño con refracción normal pero elongación axial acelerada puede estar ya en camino hacia una miopía alta. Identificar a estos pacientes permite implementar estrategias proactivas, como una mayor exposición al aire libre o intervenciones ópticas/farmacológicas, antes de que el error refractivo empeore. 19

Sin embargo, la longitud axial (LA) no es obligatoria para iniciar el tratamiento de la miopía. A pesar de las recomendaciones del Instituto Internacional de Miopía (IMI) de medir la LA al menos cada seis meses como el estándar de oro para el tratamiento de la miopía, su adopción generalizada en la atención primaria de rutina se ha retrasado, lo que representa una brecha entre las recomendaciones de las guías y la práctica clínica.

Sin embargo, cuando está disponible, AL aporta una claridad fundamental:

  • Detecta progresiones sutiles con mayor precisión que la refracción. 20
  • Predice el riesgo futuro de enfermedad con mayor fiabilidad. 11
  • Evita la distorsión de la refracción en pacientes que utilizan ortoqueratología o atropina. 21
  • Ayuda a distinguir entre una miopía axial verdadera y afecciones como la pseudomiopía y la miopía refractiva, ninguna de las cuales puede beneficiarse de un protocolo de manejo de la miopía. 22

A medida que los profesionales de la salud visual avanzan más allá de la simple corrección refractiva hacia la modificación de la enfermedad, la exploración debe evolucionar en consecuencia. Medir la longitud axial no es obligatorio, pero sí útil. En una época donde cada dioptría cuenta, comprender la interacción entre la anatomía y la óptica puede determinar no solo la nitidez de la visión, sino también su preservación.

FUENTE: https://reviewofmm.com/axial-length-vs-refractive-error/

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