La antítesis de las posibilidades

La antítesis de las posibilidades

Por Kevin Chan, OD, MS, FAAO, FBCLA, IACMM

¿Cómo sueles lidiar con la información que aparentemente no coincide o entra en conflicto con tus creencias o percepciones arraigadas? ¿Estás predispuesto a estar de acuerdo con lo que ya crees, mientras que eres más propenso a refutar las opiniones contrarias? 

Las respuestas pueden ser mixtas o controvertidas, ya que también pueden desencadenar inadvertidamente dudas sobre uno mismo o reacciones viscerales cuando sus creencias y percepciones parecen verse trastocadas o desafiadas por una fuerza nueva y ajena.  

Una cosa que he aprendido a lo largo de mi carrera es a no decir “nunca” a las posibilidades. De hecho, “nunca” es la antítesis de la posibilidad. 

La proposición central de la teoría del desenfoque periférico, ampliamente reconocida, se estableció sin duda como un pilar fundamental en la investigación de la miopía. Es decir, se hipotetizó que el desenfoque hipermetrópico periférico promueve la elongación axial. Por otro lado, la fuerza predominante del desenfoque miópico periférico busca atenuar el crecimiento de la longitud axial mediante la generación deliberada de desenfoque en la periferia media de la retina.  

Sin embargo, la noción de desenfoque periférico suele estar ligada al enigma del tamaño de la zona óptica (ZO) y el perfil de refracción periférica (PRP). Esto se ha convertido en un punto central de debate en la investigación sobre la miopía y el diseño práctico de lentes. Dicho esto, cabe destacar que la refracción periférica también varía según la excentricidad, el meridiano, la acomodación, el diámetro pupilar, la contracción de la lente, el ajuste de la montura, el ángulo de la mirada y la instrumentación.

Cuando la evidencia se encuentra con la duda y la incertidumbre

En la investigación más reciente sobre el tema de la refracción corneal derivada de la ortoqueratología y la eficacia del tratamiento para el control de la miopía, Li et al.² plantearon una teoría singularmente opuesta y provocadora que invita a la reflexión. En mi opinión, esto ha puesto en entredicho la evidencia emergente y la creencia de que «cuanto menor sea el tamaño de la zona óptica, mejor será el resultado». (Esta investigación se analizará en profundidad en una próxima revisión bibliográfica). 

Llegamos a un punto crucial, tanto a nivel cognitivo como intelectual. ¿Contamos con pruebas suficientes para respaldar o refutar de forma concluyente uno de los temas más esclarecedores, aunque también controvertidos, que definen la frontera actual y futura del control de la miopía? La verdad es que no. Todavía no. 

Es importante comprender que la plausibilidad clínica no equivale a la certeza clínica. La literatura actual que respalda el tamaño de la zona de oclusión y el PRP indica un importante mecanismo subyacente, pero no constituye un criterio diagnóstico, pronóstico o terapéutico independiente.

Procesamiento de datos

La cuestión no se limita a nuevas investigaciones, sino que se centra más bien en cómo procesar los nuevos datos para racionalizar o diversificar este marco aparentemente impecable. Curiosamente, según el descubrimiento de Li et al., si las diferencias de eficacia no se derivan únicamente del tamaño reducido de la zona de tratamiento, ¿qué otros factores entran en juego? 

Sorprendentemente, se informó que la eficacia clínica se deriva en última instancia de la TASA DE CAMBIO del perfil de potencia, en lugar de las especificaciones de la zona óptica fabricada o la potencia corneal máxima generada. 

Si analizamos este dilema desde una perspectiva novedosa, dos lentes con la misma zona óptica de fabricación y potencia corneal máxima pueden presentar diferentes rangos de potencia corneal e imágenes retinianas resultantes, según cómo se manipulen los perfiles corneales entre las distintas curvaturas. Los efectos clínicos finales probablemente sean una combinación de desenfoque periférico, desenfoque miópico simultáneo, contraste retiniano, distribución de aberraciones, tamaño de la pupila, acomodación, comportamiento de la mirada y adherencia.

La práctica, en medio de las teorías, varía según la realidad.

Esto refuerza un punto crucial: la heterogeneidad clínica persiste entre las intervenciones y los ensayos, a pesar de los esfuerzos más rigurosos y estrictos. Las aplicaciones prácticas del manejo de la miopía han evolucionado más allá de la mera teoría del “todo o nada” y ahora requieren enfoques y estrategias personalizadas.

En esencia, el éxito clínico ya no debería basarse en un único argumento teórico, sino más bien en cómo integramos y racionalizamos de forma armoniosa tanto los datos predominantes como los contradictorios. 

Entonces, ¿es este el momento de abandonar la idea dogmática de “potencia periférica positiva”, generada por las intervenciones ópticas como una entidad única y absoluta, y adoptar un enfoque dinámico y multifacético de “gestión de potencia y contraste”? Cabe destacar que este continuo de pensamiento probablemente se derive de los tipos de mapas utilizados, la ubicación muestreada y si el clínico evalúa la forma, la curvatura local o la potencia refractiva, todo ello en sincronía. En este sentido, si bien aún no se ha llegado a una conclusión definitiva, un tamaño reducido de la zona óptica ya no equivale unilateralmente a una mayor eficacia del tratamiento. Del mismo modo, la potencia corneal periférica no debe percibirse ni interpretarse indistintamente como refracción retiniana periférica. Como dice el viejo refrán: “No siempre se cosecha lo que se siembra”. 

La virtud de la duda en la práctica clínica

Mantener una actitud cautelosamente escéptica e inquisitiva no es intrínsecamente mala; al contrario, es un aspecto indispensable de la investigación de calidad. Debemos seguir aceptando y aceptando las críticas constructivas y las controversias para mantenernos firmes y abiertos a la verdad. Creo firmemente que la investigación sobre la zona óptica y la fotocoagulación pan retiniana seguirá prosperando, ya que ayuda a optimizar el diseño de las lentes y permite desarrollar futuros algoritmos y estrategias de tratamiento individualizados. No obstante, los clínicos deben evitar centrarse exclusivamente en una sola entidad como indicador de éxito clínico.

Los padres y los pacientes no solo necesitan escuchar un mensaje más contundente, sino también una interpretación cuidadosamente ponderada y elaborada, junto con asesoramiento personalizado. Contrariamente a lo que muchos creen, es probable que los pacientes y sus familias se sientan más tranquilos al escuchar «No tengo todas las respuestas, pero…» que «Esto no conlleva ningún riesgo y es la mejor opción». De hecho, esto representa una intervención centrada en el paciente, diseñada específicamente con y para ellos. 

Recuerde que las hipótesis son clave para impulsar las investigaciones, pero tampoco debemos permitir que se conviertan en la antítesis o un “punto ciego” para el bien común. 

Referencias:

  1. Smith EL 3rd. Conferencia del Premio Prentice 2010: Un argumento a favor de las estrategias de tratamiento óptico periférico para la miopía . Optom Vis Sci. 2011 Sep;88(9):1029-44. doi: 10.1097/OPX.0b013e3182279cfa. PMID: 21747306; PMCID: PMC3371664.
  2. Li N, Jiang W, Wang N, Cai Z, Du B, Lin W, Wei R. Comparación de la eficacia del control de la miopía y los cambios en la potencia corneal en niños que usan lentes de ortoqueratología para terapia refractiva corneal (CRT) y tratamiento de modelado de la visión (VST) con diámetros de zona óptica posterior más pequeños . Photodiagnosis Photodyn Ther. 2026 Jun;59:105482. doi: 10.1016/j.pdpdt.2026.105482. Epub 2026 Apr 17. PMID: 42001921.

Esta nota publicada con el permiso de Jobson Healthcare Information. Su reproducción completa o parcial está terminantemente prohibida. Fuente y agradecimiento Review of Myopia Management:

 https://reviewofmm.com/the-antithesis-of-possibilities/?uid=%%$md5_email%%&utm_source=WhatCountsEmail&utm_medium=RMM_Review%20of%20Myopia%20Management%202026&utm_campaign=RMM_260805_AS_KevinColumn

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