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¿Cómo diseñar un espacio equilibrado para mejorar la interacción con los pacientes?

El mercado de las ópticas no es indiferente a las pautas del diseño de interiores. Como en todos los negocios ofrecer un ambiente agradable, en el que los clientes se sientan cómodos y en confianza, tiene una incidencia positiva en las ventas.


Las estrategias para diseñar un espacio atractivo en el que los pacientes reciban una atención integral van desde pequeños cambios en la distribución de los muebles, hasta la implementación de algunos principios básicos del interiorismo, que generarán una mejor impresión del establecimiento.

Con los siguientes consejos es posible mejorar significativamente la percepción que los pacientes tengan de su óptica.

La recepción es el corazón del negocio

Es mejor cambiar el tradicional concepto de sala de espera por el de un área de recepción en la que los pacientes se sientan bienvenidos. Este espacio debe estar conectado con los lugares clave para los usuarios de la óptica, como los consultorios, las estanterías en las que se exhiben las monturas, y los baños, procurando que las personas puedan transitar sin obstáculos a lo largo del local.

Por lo general los clientes acuden con acompañantes, que también deben sentirse cómodos y bien recibidos. En la medida de lo posible, es ideal que el optómetra salga al área de recepción y pregunte a quienes acompañan a los pacientes si usan gafas y si les gustaría que se las limpiaran o ajustaran. Estas interacciones con frecuencia conducen a charlas sobre nuevas tecnologías, marcos y lentes, y eventualmente permiten concretar nuevas ventas en el futuro.

Es frecuente que en estas salas se tengan revistas para que las personas se distraigan. Sin embargo, las áreas de recepción son oportunidades perfectas para brindar información sobre salud visual y los servicios prestados por la óptica para el cuidado de los ojos.

En cuanto a la disposición de los muebles en esta área, varios expertos coinciden en el uso de asientos individuales. Si bien las bancas y los sofás son opciones cómodas para familias, quienes van solos suelen evitar sentarse junto a desconocidos.

Cambiar no es sinónimo de arruinarse

No es necesario incurrir en grandes inversiones para rediseñar un ambiente de forma que resulte más agradable. En ocasiones, basta con reubicar los muebles con los que ya se cuenta. Los vendedores deben comprender qué partes implican una interacción formal, como en los consultorios, y en qué lugares una más casual, como en la recepción, y según esto escoger el mobiliario adecuado para cada uno.

Una estrategia muy usada para identificar las necesidades de cada espacio consiste en pararse en una esquina del local y observar las diferentes interacciones que los pacientes tienen con el personal de la óptica. Así, será posible determinar los aspectos a mejorar. Una ruta de atención permite además identificar opciones de mejora, no solo en la decoración, sino en el servicio que presta el equipo de trabajo del local.

Otro método para generar un mayor impacto sin afectar severamente el bolsillo es mantener el espacio limpio y en orden. Las ópticas deben proporcionar seguridad, y tanto los clientes habituales como los nuevos deben sentirse en plena confianza, dado que lo que se les ofrece es una asesoría para uno de los sentidos más valorados por cualquier persona: la vista. El orden y aseo son elementos fundamentales para trasmitir esa sensación de profesionalismo que esperan quienes agendan una consulta o pasan por casualidad a visitar la óptica.

El valor de la inclusión

Los adultos mayores son una población creciente y un nicho relevante para el mercado de las ópticas. Por ello es fundamental que los establecimientos se adecúen a sus necesidades, que pueden ser también las de otros grupos poblacionales como las personas con cualquier tipo de discapacidad física.

Si no se tienen los recursos suficientes para instalar una rampa de acceso, es posible comprar una portátil que se utilice solo cuando se requiera. Así mismo, el local debe garantizar la libre movilidad de estas personas, y reducir los riesgos de accidentes señalizando escalones y desniveles.

La imagen del local

Las ópticas ofrecen soluciones para los problemas visuales de sus clientes. En consecuencia, lo mínimo es que su diseño facilite la visión del cliente. Los objetos deben ser exhibidos de izquierda a derecha, para que la mercancía ofrecida pueda ser percibida plenamente, en una orientación a la que el ojo humano está habituado. Una disposición que suponga comodidad y continuidad inevitablemente favorecerá la imagen de la tienda, y los beneficios comerciales no se harán esperar.

Elementos de diseño como la iluminación ayudarán a diferenciar las distintas áreas, y a que los pacientes se sientan acogidos. Si se busca generar una imagen de elegancia y sobriedad, los colores oscuros y discretos pueden ser favorables, mientras que los cálidos ayudarán a construir una atmósfera más informal.

Tranquilidad al momento de decidir

Parte de la ambientación de una óptica debe incluir colores que tranquilicen a los pacientes cuando se está realizando el examen. Aunque las nuevas tecnologías apoyan el uso de elementos para el diagnóstico de enfermedades de refracción, es importante que el visitante se sienta tranquilo para decidir. En este sentido, los estímulos visuales se convierten en una herramienta para diseñar una experiencia grata.

Esto cobra incluso más relevancia al considerar que del resultado del examen dependerá la fórmula con la que el paciente observará el mundo de ahí en adelante, o por lo menos hasta el siguiente cambio. Es posible que la importancia de lo que está en juego le provoque altos niveles de ansiedad. Tanto un ambiente que transmita confianza, como un trato respetuoso y amable por parte del profesional de la salud, facilitarán al paciente todo el proceso.