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Brigada de Salud Visual en Cartagena, se destaca como buena práctica de la región latinoamericana

El jueves 12 de septiembre, niños y niñas de la comunidad de La Boquilla y Clemencia en Cartagena, vivieron una completa jornada de salud visual, donde además de actividades de prevención, valoraciones médicas y exámenes visuales; recibieron gafas formuladas aquellos niños que presentaron alguna dificultad de visión.

El Ministerio de Salud y Protección Social explica en su documento Lineamiento para la implementación de actividades de promoción de la salud visual (Estrategia Visión 2020) que el impacto negativo para el PIB del país debido a la ceguera y la disminución de la agudeza visual podría ser 2.000 millones de dólares, por lo tanto los problemas visuales tienen un alto costo económico y también social para la región. Al mismo tiempo, la exclusión en salud visual tiene un alto costo de oportunidad, ya que produce fracaso escolar, e impide en parte aumentar en número los estudiantes de secundaria, universitaria, que apenas llega al 50 % y al 20% respectivamente de la población (OMS).

Por estas razones, Essilor Colombia a través del apoyo a la Fundación Volver, se ha preocupado por ser un agente de cambio para mejorar la salud visual de los colombianos y en promover este modelo a otros líderes del sector óptico en Latinoamérica. A la brigada fueron invitados: Ernesto Díaz, presidente de Essilor Latinoamérica, y su board de directivos (finanzas, mercadeo, recursos humanos, comunicaciones, operaciones e industria); y los gerentes de Essilor en Latinoamérica: Bernardo Ferrer (Norte, Centro y Caribe), Patricio Davreux (Argentina), Alejandro Tabo (México), Sébastien Picot (Brasil), Felipe Chajin (Colombia). Esto con el fin de que conozcan el modelo de trabajo conjunto entre fundaciones y aprender de esta buena práctica que se lleva a cabo en Colombia para brindar soluciones de salud visual a poblaciones que han sido desatendidas.

La discapacidad visual y la ceguera ocupan el segundo tipo de discapacidad humana con mayor prevalencia mundial y esta incluye los defectos de refracción como una de sus causas fundamentales (miopía, astigmatismo, hipermetropía, presbicia). De toda la población, la infantil es un grupo prioritario en el manejo de los defectos visuales, puesto que enfrenta un proceso de aprendizaje para los cuales, dichas alteraciones no corregidas pueden implicar dificultades en el desempeño escolar y retraso en el proceso de desarrollo psicosocial.

“La atención primaria en salud visual para la población escolar es fundamental pues la visión se desarrolla en los primeros seis años de vida y cualquier obstáculo en su desarrollo ocasiona disminución rápida de la agudeza visual y un tratamiento oportuno promueve una pronta recuperación”, explica Milena Hernández, optómetra y directora de la Fundación Volver.

Desde su creación en 2011, la Fundación Volver hace jornadas de educación y prevención en salud visual, realiza exámenes de optometría a poblaciones en condiciones de pobreza y vulnerabilidad, entrega soluciones ópticas de calidad, de forma gratuita y mide el impacto generado con las soluciones visuales, en el rendimiento académico y en procesos de lecto-escritura de los niños que se encuentran en edad escolar. A la fecha se han atendido 146.024 personas en condiciones vulnerabilidad, entregando 91.145 correcciones visuales.