Óptica

Un truco para la vida y estar más cerca de tu felicidad

Muchas de nuestras compras impulsivas surgen porque no queremos estar aburridos; pero es interesante lo que significa ese aburrimiento: no tengo claro si estoy triste, decepcionado, desesperanzado o con ira, y a través de compras impulsivas, lo que hacemos es distraernos y llenar ese vacío que sentimos. Y, por supuesto, la tarjeta de crédito o los créditos con altísimas tasas de interés que nos ofrecen en cada almacén o supermercado nos apalanca esa necesidad o impulso de comprar cosas que no habíamos previsto. Muchas de estas compras hacen que lleguemos en rojo a fin de mes y debamos recurrir a avances de la tarjeta crédito o a prestamos no planeados para cubrir ese faltante de efectivo.

Por otra parte, tampoco significa que nos vayamos a privar de ir a un centro comercial, o de hacer compras, el punto básico radica en que antes de hacer cualquier compra impulsiva o inversión se planee y se haga con conciencia.

Es importante reconocer que las emociones juegan un papel muy importante en nuestro día a día; nuestras decisiones están afectadas por ellas. Muchas veces a través de la negación queremos ocultar la realidad de nuestra situación financiera, a tal punto que nos negamos a revisar nuestro extracto de la tarjeta de crédito y/o las cuentas de cobro que tenemos sobre la mesa. Al hacer conciencia, y si verificamos cuáles de esas compras eran realmente necesarias y cuáles vinieron por nuestros impulsos del momento, nos permitirá tener un diagnóstico de nuestra situación financiera. Esta pequeña prueba nos refleja que son muchas las ocasiones en que decidimos basados en el ahora, y no identificando cómo cada compra encaja en mis planes y metas para el futuro. Desde la conciencia o el lenguaje más perfecto para analizar cada compra es por medio de los números.

Ante esta realidad, es importante contar con herramientas que nos den conciencia y alertas de las decisiones que estamos tomando, teniendo en cuenta que nuestro futuro financiero está basado en nuestras acciones presentes. Es pasar de vivir de la reactividad, impulso – compra, a la reactividad controlada y basada en nuestros planes y sueños para el futuro. Al tener claridad que cada compra no planeada nos está alejando un día, incluso meses o años, de nuestra meta soñada.

Para alcanzar cualquier meta debemos contar con un poco de disciplina, paciencia y constancia, sin olvidar que con una herramienta como la planeación nos puede hacer más fácil mantenernos encarrilados hacia nuestros sueños. Y te preguntarás, ¿Por qué planear? Planear nos permite decidir: cómo, cuándo y dónde. Es decir, un plan nos permite, crear las condiciones para que nuestros sueños y deseos se conviertan en realidades, y aunque a lo largo del camino surjan inconvenientes o haya desviaciones, con un plan siempre es muy fácil volver a la senda de nuestros sueños. 

Ahora que sabemos porque planear, vamos a nuestra herramienta… planeación financiera. Cuando nos hablan de planeación financiera se nos vienen a la mente las aburridas clases de matemáticas del colegio donde muchas veces nos presentaban ideas complejas con números y letras que se nos hacían muy difíciles de comprender. Ni en el colegio, ni en la universidad, nos enseñaron otra habilidad práctica, el cómo manejar (administrar) el dinero, y si lo intentaron no le prestamos mucha atención por nuestro sesgo natural a relacionarlas con clases de matemáticas o algebra. Muchas veces nuestro manejo del dinero es basado en cómo nuestros padres manejaban el dinero. ¿Eran derrochadores? ¿Eran ahorradores? ¿Te enseñaron a invertir? Apuesto a que la respuesta es “no” para la mayoría de nosotros.

De acuerdo con Carl Richards, planear nuestras finanzas se trata, en últimas, de ser totalmente honestos sobre a dónde queremos ir, tener perfectamente claro en dónde nos encontramos ahora, y hacer el mejor ejercicio posible de prospectiva para encontrar la forma de cerrar la brecha entre ambos escenarios.

Hay que tener muy claro que la planeación financiera, funciona de una manera personalizada, es decir, que para cada individuo existirá una única posición dependiendo de las motivaciones, momento de la vida, y también su historia; no hay una única respuesta y tampoco una regla de oro; lo que te funcione a ti seguro no me funciona a mí.

Así que esta sería una invitación para reflexionar acerca de por qué el dinero es importante para nosotros, es necesario porque refleja cómo nos sentimos en lugar de cuánto sabemos sobre el mismo y, dado a que siempre es más fácil hablar de números que de nuestras emociones y deseos profundos, es la mejor vía para hacer realmente un proceso personal y planear nuestras finanzas personales. Este es un excelente comienzo, respondiendo a esta simple pregunta podremos revisar como está nuestra relación con el mismo, si nuestras conductas de gasto están alineadas o no con nuestras metas. Recuerda, tu relación con el dinero cambiará, cuando tu cambies primero. De esta forma podrás alcanzar tus sueños.

Solo porque no aprendiste buenas habilidades financieras, no significa que no puedas aprenderlas ahora- En las próximas ediciones de nuestra revista, estaremos presentando diferentes formas, estrategias, herramientas y realidades que poco a poco a través de la autorreflexión y autoconciencia nos den una visión diferente sobre las finanzas personales lo que por supuesto ayudará a mejorar posteriormente la administración de tu óptica. 

Los problemas de dinero no se solucionan con más dinero, sino con creatividad, inteligencia, determinación y la suficiente formación financiera. 

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