Por Patricia E. García A. OD.Ms.As.
Editora Clínica Revista 20/20
La transformación digital de los servicios de salud ha impulsado el desarrollo de nuevas herramientas orientadas a fortalecer la educación del paciente, mejorar la comunicación clínica y optimizar la experiencia de atención.
Entre estas innovaciones, la asistencia por voz basada en inteligencia artificial generativa emerge como una tecnología con alto potencial en los campos de la oftalmología y la optometría, áreas en las que la comprensión adecuada de los diagnósticos, tratamientos y recomendaciones resulta fundamental para lograr mejores desenlaces clínicos.
Los asistentes de voz impulsados por inteligencia artificial generativa son sistemas capaces de comprender el lenguaje natural, generar respuestas contextualizadas y sostener conversaciones dinámicas con los usuarios. A diferencia de los sistemas tradicionales de respuesta automatizada, estas herramientas pueden adaptar la información al nivel de comprensión del paciente, responder preguntas de seguimiento y ofrecer explicaciones personalizadas sobre enfermedades oculares, procedimientos diagnósticos, tratamientos, medidas preventivas y cuidados en casa.
En oftalmología y optometría, la educación del paciente enfrenta desafíos particulares. La complejidad de la terminología médica, las limitaciones en alfabetización en salud y las barreras de accesibilidad pueden dificultar la comprensión de condiciones como la miopía progresiva, el glaucoma, la degeneración macular asociada con la edad, la retinopatía diabética, el queratocono o la catarata. En este contexto, la asistencia por voz basada en inteligencia artificial generativa puede convertirse en un recurso de apoyo para facilitar la comunicación clínica mediante explicaciones claras, interactivas, personalizadas y disponibles de manera continua, incluso fuera del consultorio.
Una de las principales ventajas de esta tecnología es su capacidad para traducir conceptos técnicos en lenguaje sencillo. Términos como OCT, campo visual, miopía axial, retinopatía diabética o cirugía refractiva pueden ser explicados de forma oral, gradual y adaptada a las necesidades del paciente. Esto favorece una mayor comprensión de la enfermedad, reduce la incertidumbre y permite que las personas participen de manera más activa en el cuidado de su salud visual.
Además, la asistencia por voz puede apoyar diferentes momentos del proceso de atención. Antes de una consulta o examen, puede orientar al paciente sobre la preparación necesaria para pruebas como tomografía de coherencia óptica, campo visual, fondo de ojo o procedimientos quirúrgicos. Durante el seguimiento, puede reforzar instrucciones relacionadas con el uso correcto de colirios, la higiene visual, la adaptación a lentes oftálmicos, los cuidados postoperatorios y las señales de alarma que requieren consulta profesional. También puede resolver dudas frecuentes, recordar citas, acompañar tratamientos prolongados y fortalecer la adherencia terapéutica.
Este tipo de tecnología resulta especialmente valioso para personas con discapacidad visual, adultos mayores, pacientes con dificultades de lectura o comunidades con acceso limitado a especialistas. Al utilizar la voz como interfaz principal, permite superar barreras de alfabetización, facilita la comunicación en contextos rurales o de baja conectividad sanitaria y puede ofrecer información en distintos idiomas o con adaptaciones culturales. De esta manera, contribuye a una educación en salud visual más inclusiva, accesible y centrada en el usuario.
En la práctica clínica, ya existen soluciones orientadas al uso de asistentes de voz e inteligencia artificial en clínicas oftalmológicas y servicios de óptica. Estas herramientas pueden gestionar llamadas, responder preguntas frecuentes, explicar procedimientos, orientar preparaciones para exámenes y apoyar la comunicación entre pacientes y centros de atención. Su valor no se limita a la automatización administrativa, sino que también se extiende a la educación del paciente durante la interacción, proporcionando instrucciones y aclaraciones en tiempo real.
El impacto potencial de la asistencia por voz en la adherencia y la seguridad del paciente es significativo. En enfermedades crónicas como el glaucoma, la retinopatía diabética o la miopía progresiva, el cumplimiento adecuado de las indicaciones médicas es determinante para evitar complicaciones y pérdida visual. Los asistentes de voz pueden reforzar instrucciones posteriores a la consulta, reducir errores en la administración de medicamentos, recordar controles periódicos y aclarar dudas sin que el paciente tenga que desplazarse. Esto los convierte en aliados estratégicos para promover continuidad del cuidado y mejorar la experiencia del paciente.

Sin embargo, la incorporación de esta tecnología también plantea desafíos importantes. La precisión científica de las respuestas, la protección de los datos personales, la privacidad de la información clínica, la transparencia sobre las limitaciones del sistema y el riesgo de generar información incorrecta, incompleta o descontextualizada exigen marcos éticos, técnicos y regulatorios adecuados. La inteligencia artificial generativa debe ser diseñada, validada y supervisada con criterios clínicos rigurosos, especialmente cuando se utiliza en áreas sensibles como la salud visual.
Los modelos de lenguaje extensos ya están siendo evaluados para diagnóstico asistido y explicación al paciente, como muestra un ensayo clínico que comparó GPT‑4o, Claude 3.5 y Gemini 1.5 Pro en tareas de apoyo al paciente y comunicación médica. Estos sistemas demostraron capacidad para explicar enfermedades oculares y tratamientos de forma clara y rápida, mejorando la experiencia educativa del paciente.1
Por esta razón, la asistencia por voz basada en inteligencia artificial generativa no debe entenderse como un sustituto del profesional de la salud, sino como una herramienta complementaria. Su función principal debe ser apoyar la educación, reforzar la comunicación y facilitar el acceso a información confiable, manteniendo siempre la supervisión del oftalmólogo, optómetra u otro profesional responsable. El juicio clínico, la relación profesional-paciente y la toma de decisiones individualizada continúan siendo elementos esenciales e irremplazables de la atención sanitaria.
En conclusión, la asistencia por voz basada en inteligencia artificial generativa representa una oportunidad prometedora para fortalecer la educación del paciente en oftalmología y optometría. Su capacidad para ofrecer información personalizada, accesible, interactiva y continua puede contribuir al empoderamiento de las personas en el cuidado de su salud visual, mejorar la adherencia terapéutica y favorecer una atención más inclusiva. No obstante, su implementación responsable requiere evidencia científica, principios éticos sólidos, protección de datos, supervisión profesional e integración cuidadosa dentro de los procesos de atención en salud.
Referencias:
ICH GCP. (2026). Ophthalmic diseases and AI: An RCT study. Registro de ensayos clínicos. Recuperado el 19 de junio de 2026, de https://ichgcp.net/es/clinical-trials-registry/551329-ophthalmic-diseases-and-ai-an-rct-study


