Abordaje optométrico del paciente con barreras de la comunicación

Abordaje optométrico del paciente con barreras de la comunicación

Abordaje optométrico del paciente con barreras de la comunicación La intervención del profesional de la salud visual es indispensable en la sociedad para erradicar la ceguera prevenible. Asimismo, la profundización en el manejo de las poblaciones vulnerables es vital para reducir las altas cifras de multidiscapacidad.

Por L.O Donají López Cobilt

Docente de la carrera de optometría UNAM, ENES León,

y del Instituto Jaliscience de Ciencias de la Salud.

Objetivo:

Mostrar los recursos y estrategias disponibles para facilitar la comunicación entre el optometrista y el paciente con barreras de la comunicación, tales como:

-Espectro autista

-Discapacidad intelectual severa

-Discapacidad auditiva

-Hablante de lengua indígena

-Personas con limitaciones fonéticas de origen motor

Estos grupos requieren especial atención para evitar que adquieran una segunda discapacidad (la visual). Se realiza un examen optométrico completo sin importar si existe un puente de comunicación fluido o no.

Antecedentes:

En América, hay 60 millones de personas con discapacidad (PAHO). “Las tendencias actuales señalan un aumento cada vez mayor de las enfermedades no transmisibles y por causas externas” (A. Vásquez, la discapacidad en América Latina, p.1). La discapacidad es un fenómeno, tanto multidimensional como multifactorial, que constituye factores que la generan y aumentan su incidencia. Desafortunadamente, la pobreza está relacionada a la prevalencia de estos factores como: la desnutrición, enfermedades infecciosas, enfermedades endémicas, embarazo adolescente, uso y abuso de sustancias prohibidas, violencia, abandono etc.

La falta de acceso a los servicios de salud aún no está garantizada, a pesar de las implementaciones de políticas públicas, en los respectivos países que conforman el continente, y debido a factores como la falta de presupuesto o mala administración. Los recursos, en la mayoría de los casos, tienden a ser destinados a la atención de secuelas de enfermedades (en su mayoría prevenibles) en lugar de emplearse para la prevención o atención primaria. Con frecuencia, es resultado de antecedentes culturales y la desinformación. Otro tema importante es la distribución de los servicios de salud, que suelen concentrarse en grandes urbes, dejando desatendidas a pequeñas comunidades y poblaciones en situación de alta vulnerabilidad.

El plan de acción de la PAHO 2014-2021 tiene tres objetivos:

1.-Eliminar obstáculos y mejorar el acceso a los servicios y programas de salud.

2.-Reforzar y ampliar los servicios de rehabilitación, habilitación, tecnología auxiliar, asistencia y apoyo, así como la rehabilitación de ámbito comunitario.

3.-Mejorar la obtención de datos pertinentes e internacionalmente comparables sobre discapacidad y potenciar la investigación sobre la discapacidad y los servicios conexos.

Para lograrlo es importante la participación de los profesionales de la salud visual, quienes pueden:

  • Identificar problemas visuales de manera oportuna.
  • Tratar el problema visual y/o canalizar al especialista competente.
  • Disminuir las cifras de discapacidad visual.
  • Prevenir discapacidades anexas en el caso de personas que ya vivan con una discapacidad visual.
  • Participar en la rehabilitación de personas que ya vivan con una discapacidad visual, mejorando su calidad de vida.
  • Desarrollar líneas de investigación encaminadas al tratamiento y prevención de enfermedades causantes de discapacidad visual.

Sin duda, en la práctica nos enfrentamos a pacientes con barreras en la comunicación por lo que es importante identificar las estrategias y recursos.

Los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación

Son formas de expresión distintas al lenguaje hablado, que tienen como objetivo compensar las dificultades de la comunicación. Es la forma de lenguaje de muchas personas con discapacidad.

El proceso de intervención empieza por la evaluación de las capacidades, habilidades, necesidades y deseos de la persona, así como de las características, apoyos, demandas y restricciones de su entorno, con el fin de definir los componentes que va a tener el sistema o sistemas que resulten más adecuados.

La comunicación aumentativa y alternativa incluye diversos sistemas de símbolos: gráficos (fotografías, dibujos, pictogramas, palabras o letras), gestuales (mímica, gestos o signos manuales) y, en el caso de los primeros, requiere también el uso de productos de apoyo.  Los diversos sistemas de símbolos se adaptan a las necesidades de personas con edades y habilidades motrices, cognitivas y lingüísticas muy dispares.

Los productos de apoyo para la comunicación se apoyan en recursos como comunicadores de habla artificial, ordenadores personales y tablets con programas especiales, que permiten diferentes formas de acceso para personas con movilidad reducida y facilitan la incorporación de los diferentes sistemas de signos pictográficos y ortográficos, así como la salida de voz. También pueden consistir en recursos no tecnológicos, como los tableros y los libros de comunicación.

Las herramientas mencionadas como los tableros de comunicación o pictogramas son recursos fáciles de conseguir que pueden ser de gran utilidad para realizar una historia clínica más completa o para explicarle al paciente los procedimientos, tratamientos y recomendaciones ya que, en algunos casos, el paciente con esta barrera no cuenta con algún acompañante.

Lengua de señas

La lengua de señas es la que utilizan las personas sordas. Se compone de signos visuales con estructura lingüística propia, con la cual se identifican y expresan las personas.

Esta no es universal, sino que existe una lengua de señas característica de cada país, como: la Lengua de señas Mexicana (LSM) la Lengua de Señas Americana (ASL) la Lengua de Señas Colombiana (LSC) etc. Como toda lengua posee su propia sintaxis, gramática y léxico.

La dificultad de las personas con discapacidad auditiva para comunicarse con los demás, obstaculiza su desarrollo educativo, profesional y humano. por consecuencia, se ven limitadas sus oportunidades de inclusión. Ante esta necesidad, las personas sordas han desarrollado su propia forma de comunicación; sin embargo, aunque ésta les permite comunicarse entre sí, no siempre facilita la relación con el resto de la comunidad, sobre todo, con los oyentes que desconocen su sistema.

Recursos de diagnóstico:

La estructura del examen optométrico conlleva una serie de pasos y pruebas diseñadas para obtener información exacta que nos ayude a emitir un diagnóstico y, por ende, facilitar el sistema terapéutico. Requerimos de la interacción verbal con el paciente para obtener información valiosa y, de esta manera, poder ejecutar nuestro trabajo.

Si carecemos de experiencia en la atención de esta población podríamos pensar que interactuar con los pacientes sería imposible; sin embargo, al tener identificadas las barreras de comunicación y la severidad de las mismas podremos disminuir ese inconveniente con los respectivos ajustes, ya que no siempre se cuenta con algún familiar o intérprete que facilite la comunicación y no debemos olvidar que aunque estuviera presente es nuestra obligación buscar, en la medida de lo posible, la interacción directa con nuestros pacientes, ya que es una manera de dignificar sus derechos y potencializar su sentido de pertenencia, lo que permite generar un ambiente de confianza entre el optometrista y el paciente.

Si bien, podemos emplear pictogramas, tableros de comunicación, lengua de señas, braille… existen algunos recursos que utilizamos con cotidianidad en la consulta optométrica como:

Cartillas: Existen gran cantidad de diseños disponibles en el mercado aplicables para condición y característica del usuario ya que al utilizar optotipos diferentes a las letras convencionales podemos aprovecharlos en población con características como las que hemos mencionado. Algunos ejemplos son: la c de landot, la E posicional, las cartillas de mirada preferencial o feimbloom.

Retinoscopía. Existen diferentes técnicas de retinoscopía, cada una con sus bondades y desventajas, el conocimiento y dominio de cada una de ellas nos permitirá identificar la más adecuada para nuestro paciente al considerar las características como: edad, el estado cognitivo y neurológico. Así mismo, podemos auxiliarnos de la herramienta más cómoda para la ejecución de la retinoscopía pudiendo ser la caja de prueba, las reglas esquiascópicas o el Phoroptor.

Pruebas subjetivas: En algunas circunstancias, puede ser complicado garantizar la comprensión de las indicaciones para realizarlas; sin embargo, siempre deberemos intentar aplicarlas, agotando los recursos de comunicación. En caso de que las habilidades cognitivas del paciente estén muy comprometidas para lograrlo se deberá desistir de ellas, pero permitiéndole usar la corrección óptica en un ambiente simulado al cotidiano para observar cómo se desenvuelve al deambular o tomar objetos (en caso de que esto le sea posible).

Pruebas de visión binocular: En este tipo de pruebas deberemos optar por las más simples en cuanto a la comprensión y cortas en su tiempo de ejecución. En el caso de la sospecha de un problema de visión binocular debemos tener bien claro y un alto dominio del canal de comunicación a usar ya que de no ser así corremos el riesgo de realizar la prueba sin que el paciente la comprenda o nos reporte resultados fallidos.

Pruebas de salud ocular: Estas pruebas son altamente necesarias en todos los pacientes, pero debemos ser más meticulosos al realizarlas. Como mencionamos, en muchos casos, las barreras de comunicación son  el resultado de alguna discapacidad, motora, intelectual, psicosocial o auditiva. Deberemos cuidar en todo momento que existan ciertos factores para ejecutar tal tarea:

  • Comprensión del procedimiento: De preferencia con el paciente o en su defecto a través del familiar o tutor responsable.
  • Generar un ambiente de confianza: Es normal que al no tener experiencias previas de estos procedimientos exista temor o incertidumbre por parte del paciente con o sin limitación en la comunicación; sin embargo, debemos hacer uso de estrategias no solo de comunicación aumentativa y alternativa como el empleo de un lenguaje corporal común que es otra manera de comunicarnos y contribuye a detonar emociones tanto positivas como negativas. La sonrisa, movimientos suaves y lentos, imitar el procedimiento para que el paciente lo observe contribuirá a disminuir la ansiedad que esto pueda generarle confiando así en el optometrista. Al intentar hacer el procedimiento forzando al paciente, restringiendo su movilidad o con brusquedad solo lograremos alterarlo, además de que esto se considera una agresión.
  • El tiempo y los recursos disponibles: Es claro que este tipo de pacientes pondrá a prueba tanto nuestros conocimientos como nuestra creatividad y paciencia. Como optometristas tenemos un deber: “brindarles la mejor atención posible”, por lo que debemos estar seguros de contar con el tiempo y recursos suficientes para garantizar dicha atención, de no ser así podremos reprogramar o referir a otro colega en caso de ser necesario.

Debemos ser conscientes de que una omisión podría contribuir a poner en riesgo la vista del paciente llevándolo a una discapacidad visual.

Comunicación informativa y de orientación: Una de las partes más críticas de la consulta. El paciente debe salir del consultorio con plena conciencia de su estado de salud y tratamiento.

Es importante tomarnos el tiempo para resolver sus dudas haciendo uso de los tableros de comunicación, pictogramas o textos en formato digital o en sistema braille según sea el caso, ya que de requerir tratamiento farmacológico deberá entender cómo y por cuánto tiempo utilizará el medicamento, o en caso de tener una enfermedad que requiera atención y canalización a otro profesional. Si no entiende las indicaciones nunca le dará seguimiento y, por ende, no recibirá la atención hasta que sea muy tarde.

Conclusiones:

La intervención del profesional de la salud visual es indispensable en la sociedad para erradicar la ceguera prevenible. Asimismo, la profundización en el manejo de las poblaciones vulnerables es vital para reducir las altas cifras de multidiscapacidad que son costosas para la sociedad, pero, sobre todo, que causan rezagos en la población que vive con ella tanto educativos como en el empleo, limitando sus derechos y mermando su calidad de vida. El conocimiento de los recursos disponibles para trabajar con esta población y la especialización en la atención de ésta romperá la brecha comunicativa y contribuirá a que tanto sociedad, gobiernos y personas con discapacidad podamos garantizar el pleno goce de derechos, mejorando la calidad de vida de todos.

Bibliografia:

Basil, C., y Boix, J. (2010). Sistemas aumentativos y alternativos de comunicación.  En P. Durante y P. Pedro (Eds.). Terapia ocupacional en geriatría: Principios y práctica (pp. 363-370). Barcelona: Masson.

Basil, C., y Rosell, C. (2006). Recursos y sistemas alternativos/aumentativos de comunicación. En J. L. Gallego (Coord.) Enciclopedia temática de logopedia,volumen 1. Málaga: Aljibe, 442-465

Proyecto de acción mundial de la OMS sobre discapacidad 2014-2021: Mejor salud para todas las personas con discapacidad

OClina 3 Optometría clínica & cuidado primario de la visión humana, Joaquín Guerrero Vargas.

Manual de baja visión y rehabilitación visual, editorial panamericana, Coco Herrera, 37-45

Login

Welcome! Login in to your account

Remember meLost your password?

Lost Password