Ver con nitidez el surco, identificar mejor el grano de café y realizar las labores diarias con mayor seguridad ahora es una realidad para cientos de familias cafeteras del país. Gracias a una alianza entre la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), la Fundación OneSight EssilorLuxottica y Luxottica.
La estrategia de salud visual de la Federación Nacional de Cafeteros beneficiará este año a dos mil caficultores en Risaralda, Cesar, La Guajira, Santander, Quindío y Cauca. Este jueves 18 de junio entregarán en Pereira 400 gafas a caficultores de Risaralda.
La alegría de volver a ver bien acompaña a cientos de caficultores colombianos que durante años enfrentaron dificultades para acceder a servicios especializados de salud visual.
Con ese propósito, la Federación Nacional de Cafeteros, la Fundación OneSight EssilorLuxottica y Luxottica impulsan el programa Brigadas de Salud Visual, una iniciativa que acerca la atención profesional a comunidades rurales de distintos departamentos cafeteros del país.
El proyecto nació como una respuesta a las barreras que históricamente han limitado el acceso de los habitantes del campo a consultas especializadas. En muchas veredas, la distancia a los centros urbanos, los costos de desplazamiento y la falta de oferta médica dificultan la atención oportuna de problemas visuales.
A través de este convenio, equipos de optómetras viajan desde Bogotá hasta las regiones cafeteras para desarrollar jornadas de atención que permiten detectar alteraciones visuales y formular los lentes que requiere cada persona.
La iniciativa comenzó en 2025 con intervenciones en Antioquia, Tolima y Huila. Durante ese primer año, las brigadas atendieron cerca de 1.300 personas. La experiencia permitió identificar una necesidad creciente entre los productores de café y sus familias, quienes en muchos casos llevaban años sin una valoración visual profesional.
Para 2026, el programa amplió su alcance y proyecta beneficiar a alrededor de 2.000 caficultores adicionales en zonas rurales de Risaralda, Cesar, La Guajira, Santander, Quindío y Cauca.
Modelo con dos etapas de atención
En la primera, los especialistas realizan jornadas intensivas durante tres días en cada territorio. En promedio, los profesionales desarrollan cerca de 140 exámenes diagnósticos diarios para evaluar la salud visual de los asistentes.
La segunda fase llega un mes después. Los equipos regresan a las comunidades para entregar gratuitamente las gafas formuladas a cada beneficiario. Este momento suele convertirse en uno de los más emotivos de las jornadas, ya que muchos campesinos vuelven a leer, trabajar o reconocer detalles de su entorno con mayor claridad.
“Las comunidades rurales en Colombia han enfrentado históricamente profundas barreras para acceder a servicios de salud especializados”, señala la información entregada por los organizadores del programa.
La mejora en la visión también tiene efectos directos sobre las actividades productivas. La caficultura exige atención permanente a detalles como la selección de frutos, el manejo de herramientas y la identificación de condiciones en los cultivos. Una visión adecuada favorece la seguridad y el desempeño en estas labores cotidianas.
El programa no se limita a la entrega de gafas. Las brigadas incorporan un enfoque integral que busca fortalecer el bienestar de las familias cafeteras mediante acciones complementarias de promoción y prevención en salud.
En coordinación con secretarías de salud de varios departamentos, las jornadas incluyen vacunación, atención en salud oral y auditiva, además de pruebas de colinesterasa en sangre, una herramienta importante para monitorear la salud de quienes tienen contacto con agroquímicos.
Los participantes también reciben capacitación sobre prevención de riesgos laborales en las fincas cafeteras, con el propósito de promover prácticas más seguras en el trabajo diario.
“Este esfuerzo conjunto dio vida al proyecto ‘Brigadas de Salud Visual’, un modelo de atención itinerante que, desde 2025, viene transformando el bienestar y las capacidades productivas de las familias caficultoras”, destaca el documento del convenio.
La expansión del programa refleja el interés de las entidades participantes por seguir llevando servicios especializados a territorios donde el acceso a la salud continúa siendo un desafío.
Con cada consulta y cada par de gafas entregado, la iniciativa busca mejorar la calidad de vida de quienes sostienen una de las actividades agrícolas más representativas del país.
Para miles de familias cafeteras, la posibilidad de ver mejor representa mucho más que una atención médica. Significa recuperar autonomía, fortalecer su trabajo diario y disfrutar con mayor claridad de la vida en el campo colombiano.
¿Cómo funcionan las brigadas?
- Optómetras especializados viajan a las regiones cafeteras.
- Realizan jornadas de atención durante tres días.
- Efectúan cerca de 140 exámenes diarios.
- Formulan lentes según la necesidad de cada paciente.
- Regresan un mes después para entregar las gafas.
Servicios complementarios
- Vacunación.
- Salud oral.
- Salud auditiva.
- Pruebas de colinesterasa en sangre.
- Prevención de riesgos laborales en fincas cafeteras.


