Por Abril Yolanda Jaimes Velasco
La prevalencia de la miopía en la población mexicana ha crecido de forma exponencial, constituyendo un problema de salud pública de creciente magnitud. Datos de estudios recientes, indican una prevalencia de miopía que oscila entre 24.78% en la población general y hasta 44% en poblaciones de adolescentes de entre 12 y 13 años1. Esta alta prevalencia es un indicador de que México no es inmune a la crisis global de la miopía. El incremento en el número de casos de miopía patológica (> -6.00D) en jóvenes es particularmente preocupante, dado el mayor riesgo de complicaciones debilitantes como maculopatía, desprendimiento de retina y glaucoma de ángulo abierto 2.
La miopía es el resultado de un alargamiento axial del globo ocular. La patogénesis actual se centra en la teoría del desenfoque periférico hipermetrópico 3. Mientras, que la corrección óptica convencional (lentes monofocales) proyecta la imagen foveal sobre la retina, induce un desenfoque hipermetrópico en la retina periférica, lo que se cree que estimula señales bioquímicas que promueven el crecimiento axial del ojo.
Este proceso de elongación axial, en lugar de corregir el desenfoque, lo perpetúa y conduce a la progresión de la miopía que es multifactorial, con una compleja interacción entre factores genéticos y ambientales, aunque la exposición prolongada a la visión cercana también es crucial 4. Se ha observado que el tiempo dedicado a actividades en visión cercana está correlacionado con el desarrollo y la progresión de la miopía. La acomodación sostenida y la convergencia se han postulado como mediadores en la señalización del crecimiento axial del globo ocular. Por otro lado, el tiempo al aire libre actúa como factor protector, ya que la exposición a la luz solar, que estimula la liberación de dopamina en la retina, un potente inhibidor del crecimiento escleral 5.
El manejo de la miopía ha evolucionado de la simple corrección a la implementación de estrategias de control de la progresión, con el objetivo de mitigar el riesgo de patologías oculares futuras.
Manejo farmacológico:
- Atropina a baja dosis: concentraciones como 0.01% han demostrado una eficacia significativa en la reducción de la progresión miópica. Su mecanismo de acción se relaciona con la modulación de los receptores muscarínicos de la esclera 6.
Manejo óptico:
- Lentes de contacto de desenfoque periférico: utilizan la óptica para proyectar simultáneamente la imagen en la fóvea y generar un desenfoque miópico en la retina periférica, contrarrestando así la elongación axial 7.
- Lentes oftálmicos con tecnología de desenfoque: nuevos diseños de lentes monofocales con microsegmentos han demostrado ser eficaces en la desaceleración del crecimiento axial 8.
- Ortokeratología (Orto-K): este tratamiento, que consiste en el uso nocturno de lentes de contacto rígidos, induce un aplanamiento corneal central y una zona de desenfoque periférico miópico, ofreciendo una reducción efectiva de la progresión miópica 9.
Modificación de comportamiento:
- Se debe promover la higiene visual y el aumento del tiempo al aire libre (mínimo 2 horas diarias) para aprovechar el efecto protector de la luz solar (5).
Al final del día, la miopía es más que una estadística; afecta la calidad de vida de nuestros pacientes y la forma en que ven el mundo. La historia no termina aquí, mientras los métodos actuales nos ofrecen soluciones maravillosas, la verdadera batalla contra este problema requiere una nueva visión. En el siguiente capítulo, exploraremos cómo la innovación tecnológica de Buyes Optical está a punto de redefinir el futuro del control de la miopía, ofreciendo una respuesta que va más allá de lo que hoy conocemos.
Referencias:
- Ortiz-Luna, J. A., Hernández-Corzo, J., Mejía-Carlos, J. A., & Correa-Castro, J. E. (2022).
Prevalencia de miopía, hipermetropía y astigmatismo en México: Una revisión sistemática.
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